martes, 25 de abril de 2017

COSAS QUE AYUDAN A SOBRELLEVAR UN DIAGNÓSTICO DE CÁNCER

Los diagnósticos de cáncer caen como un jarro de agua fría. De repente pasas de ser una persona sana a tener eso de que tanto se habla y da tanto miedo. La primera pregunta que surge es ¿Por qué a mí? mientras intentas gestionar la incertidumbre y el miedo que se te ha pegado a tu cuerpo y será compañero constante en el camino. 
Mi primer diagnóstico en el inicio, lo viví con mucho miedo. Mientras el cirujano me iba explicando las opciones era como si no quisiera escucharle, solo quería que me quitaran el "bicho" cuanto antes y nada más. La palabra muerte nublaba mi mente. Por suerte en pocos días reaccioné y me puse las pilas, comencé a buscar recursos que me ayudaron pero, aunque en mi primer proceso todo fué sobre ruedas dentro de lo que cabe, no podía quitarme de encima el miedo a una recidiva. Curiosamente, llega el día que tus miedos se hacen realidad y te dicen que tus pruebas no van bien, y es ahí, cuando te das cuenta que de cierta manera, has perdido un tiempo muy valioso viviendo a medias debido a esa sensación de miedo constante, y es entonces cuando tu cuerpo, tu mente y tus emociones hacen ese "clic" que tanto necesitas y empiezas a tomar las riendas de tu vida de forma más consciente y con una fuerza que te sorprende y te llena de calma. 
He elaborado una pequeña lista fruto de las muchas reflexiones que voy haciendo en este nuevo periodo. En primer lugar, la he hecho por pura necesidad propia y al verla terminada, he pensado, como me pasa a menudo, que quizás pueda ser de gran ayuda para quienes están dentro de ese momento intenso y de cambio en la vida. 

  • Deja que fluyan tus emociones. Vivir dentro de una montaña rusa emocional es lo más normal del mundo ante un proceso de diagnóstico de cáncer. Así que, no te reprimas y deja que fluyan tus emociones con naturalidad. No hace falta hacerse la valiente, no tienes porque comportante de manera ejemplar, ni sumergirte en un falso positivismo que puede ahogar emociones que son saludables que salgan. Pide que ante tus lágrimas te dejen llorar. Es muy habitual que tus amigos y familiares ante un llanto espontáneo ante su propia imposibilidad de soportar el dolor de verte sufrir y con toda la buena intención, te digan que no llores, o te hagan bromas para mitigar tus lágrimas, cortando ese llanto liberador. En esas situaciones, diles que simplemente te abracen y te acompañen, que soltar es bueno para ti. Darse espacios en soledad para conectarse con las emociones y liberarlas, también es un buen recurso que nos puede dar muchas pistas de qué necesitamos. Otra cosa importante a tener en cuenta es que, liberar y expresar es bueno sea la emoción que sea, pero regodearse en un sentimiento demasiado a largo plazo tampoco es la solución, así que dejemos que la emoción surja y si se convierte en un factor condicionante en nuestra vida, busca recursos para gestionarla. 
  • Pide ayuda. Muchas veces nos podemos sentir solos, incomprendidos, pero la verdad es que existen muchos canales que nos pueden ser de ayuda, ya sea a través de amigos o familiares y en la mayoría de las ocasiones, es más fácil con profesionales o organizaciones especializadas donde no nos conocen y disponen de los recursos para ayudarnos. Así que, no te sientas sola, pues ante ti hay un montón de opciones, solo debes buscar las más adecuadas según tus necesidades, situación y personalidad. 
  • Busca alternativas. Como anunciaba en el anterior punto, existen un montón de opciones a parte de las convencionales que pueden ayudarnos a sobrellevar mucho mejor todo el proceso. Ya sea al pasar por quimio, radio o cirugía, puedes echar mano de ayudas complementarias que te faciliten y atenúen los dichosos efectos nocivos que acompañan normalmente estos tratamientos. Dentro del mercado, puedes encontrar un largo listado de terapias alternativas que realmente funcionan. Yo por mi parte he probado terapias energéticas como el reiki, el chikung; en dieta y complementación la psicoinmunología y la kinesiología holística; a nivel emocional he asistido a biodescodificación y coaching wingwave; relacionado con patógenos y virus, el biomagnetismo médico, muy interesante. Lo importante es que hagas lo que hagas, resuenen con tu forma de vida y que elijas a profesionales serios y preparados con experiencia en procesos cancerígenos. No hay que olvidar, que el cáncer es un proceso multicausal. Contemplar solo la parte fisiológica, creo que no es suficiente para sanar. Asimismo, el hecho de disponer de otras opciones, te dará fuerza y optimismo al sentir que eres elemento partícipe importante en el proceso hacia la sanación. 
  • Sigue haciendo o incorpora actividades que te motiven. Siempre que el cuerpo te lo permita, mantente activa. No dejes que el diagnóstico paralice por completo tu vida. Si te gustaba ir a bailar, a pasear, realizar ejercicio físico ¿por qué dejarlo?. He vivido en mi piel todo el proceso y soy consciente de que hay momentos que lo único que te pide el cuerpo es descanso, pero también descubrí que si me mantenía activa adaptando las actividades que me gustan a mi nueva situación, aprendiendo a escuchar mi cuerpo y conocer sus límites, lo llevaba todo mucho mejor. Por otro lado, descubrí muchas actividades nuevas como por ejemplo, arreglar y pintar muebles, hacer manualidades, volver a escribir, leer sin prisas, etc. Aproveché el parón para hacer pequeños cambios en casa y deshacerme de viejas cosas que ya no necesitaba. Existe la opción de vivir esta situación como una oportunidad para realizar las cosas que antes no podías hacer y con ello, mejorar tu estado de ánimo y a su vez, tu salud. 
  • Coge las riendas de tu vida. Elige lo que quieres hacer y cómo lo quieres hacer. Ante un diagnóstico de este tipo, solemos dejar nuestra salud completamente en manos de los médicos. Es extraño que contradigamos sus sugerencias pues ellos, son los que saben. Parece que decidan lo que decidan, siempre tendrán la razón pues tienen de su lado las evidencias científicas. Da igual que la mayoría sean un desastre comunicando pronósticos basados en datos estadísticos que muchas veces provocan en ti, una sensación de que se han olvidado de que eres una persona y has pasado de ser "Pepita X" a unos meses de esperanza de vida, eso sí, siempre que sigas su protocolo sin rechistar, pues de lo contrario, morirás en poco tiempo. En ningún momento dudo de que dentro de las herramientas que disponen, su objetivo es ayudarte y que vivas el máximo tiempo posible, pero ¿de qué manera? Eso, muchas veces es un misterio. Por otro lado, cuando empiezas a conocer desde dentro el tinglado de la estructura médica y farmacéutica, ves que normalmente, tu oncólogo, está muy limitado y aunque conozca nuevos estudios o medicamentos que quizás te puedan ir mucho mejor, si el hospital dice que no hay presupuesto, va a ser que no. Para ellos, también es frustrante. Desde el momento que comenzaron a decir que podía tener una recidiva, me dí cuenta de que o cambiaba mi manera de comunicarme con mis médicos y exponía lo que opinaba en relación a mi proceso: pruebas, intervenciones, diagnósticos y les hacía llegar mis límites y dudas, o no iba a funcionar, pues estaba muy cansada de sentirme fuera de mi proceso y en cierta manera, de mi vida. Sorprendentemente, al cambiar yo, cambiaron ellos y en la actualidad, tienen mucho más en cuenta mi opinión y forma de pensar. Hemos mejorado mucho la comunicación y hasta comparten conmigo cierta informaciones que anteriormente, no contemplaban. Aunque no nos lo creamos, dentro de la medicina convencional hay opciones de cómo hacer las cosas, y somos nosotros los que ponemos los límites y elegimos, cómo queremos vivir el resto de nuestra vida.
    Por ello, escucha a tu corazón y pregúntale qué es lo que quieres y cómo lo quieres, el ser sincera contigo misma y exponerlo desde el cariño, te dará un poder increíble. Los médicos no dejan de ser personas que saben mucho, pero personas, y no está de más, que les recuerdes dentro del agradecimiento, que tu vida es tuya. Pon fin a las estadísticas e inicia un diálogo hacia la búsqueda entre ambos, de oportunidades. No dejes que el discurso médico te paralice. Busca oportunidades, pide oportunidades. 
  • Mímate todo lo que puedas. Ahora es el momento que la vida te da para darte ese espacio que de otra manera, seguramente, no lo hubieras hecho. Así que, aprovecha esta oportunidad para cuidarte más que nunca, para darte esas cositas que por una u otra excusa, nunca hacías (alimentación saludable, masajes, estética, baños eternos, ponerte guapa cada día). Date ese espacio para reconectar contigo misma y verás lo bien que te sientes al cuidarte con consciencia y cariño. 
  • Rodéate de personas positivas y con buena onda. Disponer de un círculo de personas que te llenen de alegría, de vida y amor, es fundamental en momentos como estos, bueno, en realidad siempre. Es importante saber elegir quien suma y aprender a relacionarnos de forma saludable. Intenta evitar las personas que por lo contrario sientas que restan, pues siempre las hay. Es un buen momento para analizar nuestra vida social y observar de qué manera nos relacionamos con los demás, qué roles hemos adoptado y si nos son beneficiosos o por lo contrario, es el momento de hacer algún cambio al respecto. Únete a gente que te de energía, te inspire y motive. 
  • Siempre podemos elegir, y elijas lo que elijas siempre desde el amor. Aunque nos parezca que no podemos elegir pues en muchas ocasiones se vive un diagnóstico de cáncer como fruto de la mala suerte, yo estoy convencida de que no es así, y nuestras experiencias, a parte de ser oportunidades para cambiar, aprender, etc. las elegimos nosotros desde un lugar profundo de nuestro inconsciente. Por otro lado, este proceso una de las cosas que nos enseña, es a vivir dentro de la incertidumbre con más consciencia (siendo algo normal dentro de la vida aunque no nos demos cuenta de ello) y otra, a tomar decisiones importantes. Cada paso que des, hazlo porque quieras hacerlo, no porque toque, pues podemos elegir mucho más de lo que pensamos. Una manera de poder elegir es buscar información y ver las diferentes posibilidades que existen. En el caso médico, puedes buscar segundas, terceras y cuartas opiniones y dejarte sentir cual es la que más te resuena. A veces es difícil pues suelen darnos mucha prisa y parece que unos días más serán decisivos para la supervivencia, pero en la mayoría de los casos no es así, y ante este tipo de decisiones tan importantes, hay que darse un espacio para pensar, para sentir, como digo, siempre desde el amor y fuera del miedo. 
  • Comparte tu experiencia con otras personas que hayan pasado por lo mismo que tú. Una manera de no sentirse incomprendida, de quitarse dudas e inseguridades es compartiendo tu experiencia, comentándola con personas que hayan pasado algo similar. Te va a sorprender que muchas de las cosas que te pasan son habituales y no tienen tanta importancia. Además, también pueden darte soluciones o ideas de cómo gestionar ciertos momentos y aportarte recursos muy útiles. El sentirte comprendida y apoyada te dará esos empujoncitos que todos necesitamos de vez en cuando. Así que no descartes el compartir, el hablar abiertamente de las cosas que te preocupan. Para ello, existen asociaciones donde hay grupos de personas diagnosticadas que se reúnen y ponen en común temas que les preocupan o interesan siempre desde la alegría de vivir. 
  • Pregúntate qué es lo que no funciona en tu vida y Cámbialo. Este momento, es una oportunidad de cambio. ¿En algún momento te has preguntado cuál puede ser el motivo por el cual ha llegado la enfermedad? ¿Has analizado si durante periodos anteriores había algo en tu vida que no acababa de ir bien del todo?. Relaciones familiares difíciles, situaciones pasadas complicadas, situación laboral estresante, problemas económicos (vivir en la sensación de carencia), insatisfacciones emocionales, etc. Lo importante no es muchas veces el fenómeno en sí, sino cómo lo vivimos nosotros, la gestión y consecuencias emocionales a largo plazo que un hecho puede significar para nosotros. En su mayoría no somos ni conscientes, y por ello, es vital, el hacer un trabajo de sinceridad e intentar responder las preguntas anteriores. Aunque en ocasiones parece que sea muy difícil cambiar algunas cosas de nuestra vida, el primer paso es ser conscientes e inmediatamente eso provocará un cambio en nosotros que modificará la manera de cómo lo vivimos. Algunas veces, tendremos que tomar decisiones para salir de eso que nos perjudica (cambiar de trabajo, o alejarse de relaciones tóxicas, etc.), pero si confiamos en la vida y nos empoderamos, seguro que después nos deparará algo mucho mejor. Si nosotros cambiamos, nuestro entorno cambia y con ello, las situaciones que vivimos. 
  • Confía en la vida sin temer a la muerte. Este es un tema del que muchos rehuimos pues da miedo hasta nombrar la palabra no vaya a ser que venga a buscarnos. Lo cierto, es que hasta que no aprendemos a vivir aceptando que la muerte es parte de la vida, no seremos capaces de vivir en paz. No podemos vivir a la contra, en lucha constante pues es vivir con demasiado desasosiego. Al derrumbar las murallas y dejarse llevar por la senda de la vida aceptando, confiando, todo es mucho más fácil, más sencillo y gratificante. Todo lo que necesitamos está dentro de nosotros, no dudes en preguntarte, no dudes en escucharte. Se puede decir que la enfermedad es una manera que tiene tu cuerpo físico de decirte algo, pues al enfermar algunos elementos que se han desequilibrado, han dejado de funcionar todo lo bien que pueden hacerlo. Pero la persona más espiritual, esa que eres tú en plenitud, ahí sigue y seguirá, así que no hay que temer, sino aceptar y subirse a la alegría de la vida que hoy nos toca vivir, con este cuerpecito que hace su función dentro de este mundo terrenal y que amamos sin apego, pues nosotros somos mucho más que eso. 
PROGRAMANDO VIDA
Conchi Gil
Autora de Cáncer Experience

martes, 4 de abril de 2017

NO CONTROLES MIS SENTIDOS (con música)

Ante un diagnóstico de cáncer surge una necesidad absoluta de control. Los diagnosticados, buscamos disponer de "algo" de control mediante la realización de dietas o terapias miles con la ilusión de encontrar alguna herramienta que funcione y te ayude a sanar. Y no digo que no sea así, por supuesto, ya que existen planes terapéuticos que ayudan muchísimo a sobrellevar mejor todo el proceso y hasta a acelerar la sanación, lo que digo es que, el miedo y la necesidad de control, nos sumerge muchas veces en algunas dinámicas de todo menos saludables. 
Ante un diagnóstico de cáncer te encuentras: el protocolo de la medicina "convencional", que puedes hacerlo solo o con soporte de otros planes de salud (reiki, acupuntura, chikung, meditación, dietas alcalinas, cetogénicas, etc. por nombrar algunas) y todo el abanico de terapias "alternativas" cada vez más numerosas con disparidad de enfoques y propuestas, que no te las acabas ni en mil vidas. 
Está claro, que el cáncer hoy en día es un gran negocio del que se benefician todo tipo de medicinas. Sabemos que el número de personas diagnosticadas es cada vez mayor y a su vez, existen muchos pacientes que comienzan a poner en duda la efectividad de los métodos de la medicina alopática y buscan propuestas alternativas.  Así que hay pastel para todos y parece que para largo tiempo. 
En estos casi dos años que llevo como diagnosticada he vivido diferentes etapas y momentos. En el inicio me dejé llevar tanto por el miedo que me puse a la caza de la terapia maravillosa e hice todo lo que se me plantó delante, acompañando el tratamiento convencional. Llegó un momento que las propuestas que me planteaban se contradecían o me convertían en una farmacia ambulante de medicina natural. Me tomaba más pastillas que en un geriátrico. Ser curiosa y proactiva está muy bien, pero no debemos dejar que el exceso de información nos sature y nos haga dudar de todo. Si queremos hacer algo alternativo, hagámoslo, pero es interesante centrarse en una línea y seguirla convencidos. Como os digo, ofertas que vayan bien hay bastantes lo que hay que ver es lo que más se acerca a nuestra manera de ser, nos podemos permitir y resonamos mejor. Es interesante también, ir a especialistas de confianza, ya sea porque conozcais a alguien que haya ido o por los resultados obtenidos en otras personas. Con los médicos del sistema de salud pasa lo mismo, si no os gusta el oncólogo que os lleva, por dios, pedid un cambio, no debemos aguantar a nadie que no nos convenza, nos cree inseguridad o nos haga sentir incómodos. Este proceso es nuestro, nuestra salud es nuestra y aunque sintamos que no existen opciones, no es verdad, las hay. Aunque se nos olvida constantemente, siempre tenemos la oportunidad de elegir cómo vivir nuestra vida, sea el tiempo que sea. 
Por otro lado, ¿Y si nos dejamos de luchar contra el cáncer e intentamos entender cómo funciona y por qué lo tenemos? Y lo más importante ¿Por qué no comenzamos a aceptarlo como parte de un proceso vital importante? Constantemente en todos los medios de difusión se habla de luchar contra el cáncer, pero es un poco absurdo ponerse a luchar contra uno mismo ¿No creeis?. Nuestro cuerpo lo ha generado y será por algún motivo. Quizás es la manera que tiene nuestro cuerpo de decirnos algo, puede que sea el medio de hacer algún cambio en nuestra vida, el darnos un espacio, el poder descansar y dedicarnos a nosotros mismos con cura y mimo. Como no lo sabemos con certeza, pienso que una buena manera de conseguir relajarse y alejarse del miedo que crea la incertidumbre, es la aceptación. Imagínate la disonancia cognitiva en la que nos sumergimos al odiar al cáncer y amar el resto de nuestro cuerpo, es insostenible si hablamos de un sistema que tiene la misma capacidad de enfermar como de sanar, así que, ¿no será más favorable hacerlo desde el amor y la calma?. Se que suena muy fácil y bonito decirlo y quedarse tan ancha. He necesitado un segundo diagnóstico para darme cuenta de que no se puede vivir con miedo, sea el tiempo que sea, yo elijo vivir mi vida con sinceridad y dentro de una libertad que hasta hace bien poco no veía. 
Hoy te invito a saltar conmigo desde el trampolín de la vida, que aunque no te lo creas, es tuya. 
Agárrala con cariño como si de un bebé recién nacido se tratara.
Hoy, programamos VIDA.


domingo, 12 de marzo de 2017

Date permiso y suéltate

Aquí una, pasa por el día del diagnóstico. Pasa por una intervención quirúrgica radical. Pasa por quimioterapia (preventiva). Pasa por unas cuantas sesiones de radioterapia pélvica (sólo 27 a toda leche). Por una sesión de braquiterapia. Y por un millón de pruebas de imagen y demás. Y cuando comienza a remontar después de la gran paliza y empieza a hacer planes pensándose libre de la "amenaza", le comunican que algo pasa en los resultados de sus pruebas y hay que comenzar con una nueva tanda de pruebas diagnósticas hasta que den con el posible "bicho". Es ahí donde comienzan a hablar de RECIDIVA (el anterior tumor ha regresado). 
Desde verano me estuve quejando de algunas molestias en el pubis, pero según mi ginecólogo-cirujano, eso no es relevante. Me sorprende que los síntomas no sean importantes y luego te comuniquen, que precisamente ahí donde te molestaba, tienes una bolsa de líquido que esconde células de un NUEVO TIPO DE TUMOR (en teoría, de un carcinoma endometrioide hemos pasado a un papilar seroso). 
Han sido unos meses de Pet, de resonancias, de analíticas, de biopsias y después de mantener al equipo médico un poco despistado, pues en las pruebas químicas muestra indicios de recidiva pero las de imagen, nada de nada, como última prueba diagnóstica, ante la afirmación de células malignas en el análisis patológico, me realizarán una laparoscopia. Este periodo, ha sido toda una montaña rusa de conjeturas.  Y ante las opciones que se han barajado, me han surgido muchas dudas de cómo plantear este nuevo proceso. 
Tal como soy, me puse manos a la obra enseguida y ante mi incredulidad y falta de sensación de estar enferma, me abrí a otras posibilidades.
He conseguido una segunda visita con un equipo especializado en peritoneo que por lo visto, dentro de la medicina convencional ofrecen una técnica novedosa y con gran éxito dentro de ciertos cánceres de la zona abdominal. 
Por otro lado, mi pasión por la nutrición se acentúo y dentro de las investigaciones que he estado realizando ya me había llegado la DIETA CETOGÉNICA  muy adecuada y con buenos efectos contra tumores cancerígenos (dejo un link informativo interesante) . Fui a un doctor oncólogo especializado en este tipo de nutrición y comencé las pautas, algo exigentes al inicio y con algún efecto en el cuerpo, pues bajar la dosis de carbohidratos, proteínas y aumentar la ingesta de grasas saludables no es tan fácil al principio, más si eres fan de la fruta y los licuados a todas horas, pero hay que tomárselo como parte de un tratamiento que en conjunto con otras cosas, pueden ser de gran ayuda. 
Del mismo modo, me llegó de esa manera casi mágica la posibilidad de comenzar una terapia alternativa llamada Biomagnetismo médico y lo probé. Lo cierto es que, no se muy bien qué es lo que me ha hecho, pero ha conseguido borrar completamente ese miedo, ese temor que durante tantos meses, desde el día del diagnóstico se había instaurado dentro de mí como una losa pesada. Me está ayudando a sobrellevar muchísimo mejor el proceso, aceptando lo que venga con mucha más alegría y confianza en la vida, en mí misma.
Aquí viene la parte importante. He necesitado esta segunda vez para poder soltar, para poder aceptar, para poder sentirme más libre que nunca. Es curioso, pero el día que la oncóloga con cara de pena me dijo: "La analítica ha salido muy mal y seguramente hay recidiva". En vez de entrar en esa corriente de pánico total, sentí como me reafirmaba conmigo misma. -No, no puede ser, estoy bien. Y me inundó una extraña sensación entre tristeza y fuerza interior increíble.  Salí de la consulta y lloré, pero dentro de mí, había algo más fuerte que todo el miedo que hasta el momento había sentido que me llevaba hacia una actitud positiva acompañada de esperanza. En estos días, he conseguido una paz interior que no conocía y estoy aprendiendo a confiar en la vida desde el corazón. Eso no significa que de vez en cuando, una sienta el miedo de la amenaza, hasta un sentimiento de enfado, de rabia por lo largo que se hace y las ganas de estar bien del todo, con documento en mano y firmado bajo notario. 
Lo primero que he aprendido es que es importante salir del rol de enferma y acercarse más al concepto de SALUD. No se puede sanar si te sientes constantemente como un enfermo. Mientras estemos bien, hay que intentar quitarse la losa que acompaña a este concepto tan temido como es el cáncer y repetirse, que somos salud y nuestro cuerpo es mucho más poderoso de lo que creemos, ya que en muchas ocasiones es pura magia. 
Me encuentro bien, tengo ganas de seguir con mi vida al ritmo que ella misma me marque. Por ello, no he dejado de hacer nada de lo que estaba haciendo, sigo con mis proyectos, mis ilusiones, mis sueños, empleando la energía que mi cuerpo me dona sin forzarlo. Aprovecho todo lo que me inyecta ilusión que muchas veces, son las cosas más sencillas. Una no se da cuenta de eso, hasta que aprende a prestarle atención. Esa es otra cosa que he aprendido en este viaje. 

Siempre había tenido la ilusión de viajar sola. Siempre te imaginas en un país extranjero en medio de una aventura exótica tan increíble, que nunca lo hacía. En este último periodo, mis ganas de estar sola se han acentuado mucho. Mi cuerpo entero, me pide espacios para estar yo, conmigo misma. Comencé a pensar en irme algunos días por ahí, siempre hacia algún lugar desconocido y siempre había una excusa, el dinero, las pruebas médicas, etc. Me había surgido la posibilidad de ir a casas rurales, balnearios, retiros, etc. todo con un coste "x" y siempre en compañía de otras personas. Lo que no me planteaba, hasta hace bien poco, era la posibilidad de hacer algo más accesible, barato y llenito de sensaciones.  Hasta que de "causalidad" un día me voy de ruta con mi chico, paramos en un refugio de una bonita zona de las montañas de Prades en Tarragona y entre ambos, barajamos la posibilidad de irme sola de ruta por esa zona. Me sonó estupendamente. Y así ha sido. Totalmente libre, sin depender de nadie y de nada me he embarcado en una breve e inicial aventura por la montaña en total soledad. Yo, el bosque, las piedras, los pajaritos...Ha sido una experiencia liberadora y de conciencia plena. Nunca había visto con tanta claridad los cambios del camino, de la luz, el aumento de la humedad, los olores...Nunca imaginé, que algo tan sumamente sencillo y accesible, resultaría tan especial. Por otro lado, me he dejado ir y por estos días,  he soltado esa rigidez increíble que supone seguir una dieta como la cetogénica y he comido lo que me ha venido en gusto.
¡Dios, como he disfrutado con una buena llesca de pan con escalivada y una butifarra negra!...y hasta me he tomado una copa de vino. He descubierto que dentro de querer hacer todo lo posible por estar bien, tampoco hay que entrar en esa rigidez absoluta en la que sientas que te pierdes algo, y dejarse ir con prudencia pero libertar, es el primer síntoma de normalidad. No se puede vivir dentro del miedo pues lo que tenga que ser será y eso de estar en constante "LUCHA" no creo que sea precisamente la tranquilidad que una necesita. Nadie poseemos el control de nuestro futuro, así que...

DATE PERMISO Y SUÉLTATE

miércoles, 1 de febrero de 2017

LEYENDO SOBRE SALUD

Si hay algo que me ha cambiado la vida de verdad, es aumentar mi conciencia sobre lo que como, cómo lo como y porqué lo como. Ya antes del diagnóstico habían llegado a mí los maravillosos consejos de mi amigo y gran profesional Aítor (el cual ya nos deleitó con un post de su creación sobre psiconeuroinmunología). Y una luz de curiosidad había hecho mella dentro de mi interior. Pero realmente, hasta que no puse en marcha los cambios dentro de mi alimentación y los pude sentir en mi piel, no acabé de dar este gran paso, hacia el querer saber más y más, sobre cómo funciona nuestro organismo y de qué manera le afecta lo que a diario comemos. 
En mi casa no soy la única afectada por la magia de una alimentación sana, sino que mi pareja, ahora está con la talla de pantalón de cuando era un mocete, su piel se ha rejuvenecido y su aspecto es del todo saludable. Así pues, está claro y demostrado que comer bien, es algo necesario del todo y para ello, hay que hacer un trabajo de conciencia, igual al principio algo sacrificado, pero con una buenas y claras pautas, al ver los resultados, te las quedas para siempre. Es importante aclarar que, COMER BIEN no significa HACER DIETA, más bien es adoptar unos hábitos que nos ayuden a funcionar de forma óptima con unos resultados que se pueden ver, por fuera, pero sobre todo, sentir por dentro. Hoy no lo pondré del todo fácil, pues lo que quiero compartir son algunas de las lecturas que he ido haciendo y que aparte de amenas y comprensibles, te dan herramientas para tu día a día. Desde mi opinión, pienso que en temas de alimentación siempre es importante ponerse en manos de algún profesional, pero eso no significa que nosotros seamos elementos partícipes de nuestro propio proceso y colaboremos, investigando por nuestra cuenta. La inquietud es el primer paso para conseguir empoderarnos en algo tan importante, como es nuestra propia SALUD, nuestra propia VIDA. Vuelvo a repetir, que al final son visiones de ver el mundo y las realidades que vivimos, pero yo no me puedo quedar de brazos cruzados sin buscar respuestas a las muchas preguntas que han ido apareciendo dentro de este proceso de sanación.

El primer libro que quiero recomendar es "La fuente de la salud". Un libro que hace una síntesis sobre lo que se denomina la medicina integrativa. Introduciendo conceptos importantes para entender la idea de salud desde una visión amplia y llena de recursos. Nos habla de lo que se puede considerar una alimentación saludable y el motivo por el cual es importante. Del mismo modo, nos introduce el concepto de ejercicio físico como elemento importante y la influencia de nuestro entorno en los cambios de salud.  ¡¡Muy recomendable!!

El segundo libro que voy a mencionar, es el de un oncólogo con una visión muy personal, muy reconocido en los EUA, el doctor David. B.Agus. El cual comienza su libro comentando el fracaso absoluto del sistema médico sobre la enfermedad el cáncer. Nos explica como la medicina convencional durante los últimos 50 años ha conseguido disminuir la mortalidad en los afectados de enfermedades cardiacas pero en cambio, en las relacionadas con el cáncer, no ha sido así. Pues según él, aunque han habido muchos avances, el cáncer aún es todo un misterio. Partiendo de ahí, nos explica el funcionamiento y necesidades de nuestro organismo abarcando desde el tema de la alimentación (necesaria la toma conciencia y comer menos pero de calidad) y las modas del exceso de complementación en vitaminas, estando en contra y lo justifica con numerosos estudios interesantes. Tambień da mucha importancia al tema de la inflamación como cuestión primordial para explicar y entender la enfermedad. Otro elemento que destaca es la actividad física continua, fundamental para prevenir enfermedades y el seguir cierta rutina horaria tanto en la alimentación, como en la realización de ejercicio, como en el descanso. Este libro me ha gustado por el hecho de que te invita a comenzar a responsabilizarte de tu propia salud y preguntarte ¿Yo qué puedo hacer?. Te da varias maneras de poder coger las riendas de tu vida desde el YO PUEDO. 
Para terminar, este último libro dedicado a nuestro querido, importante y espectacular, aparato digestivo llamado "El segundo cerebro". Concepto muy de moda hoy en día pero que es realmente revelador. En el caso de las personas diagnosticadas con el Síndrome de Lynch, creo que el conocer el funcionamiento de nuestros intestinos y la importancia que tienen para el equilibrio de nuestra salud, es básico si queremos poner de nuestra parte en la búsqueda de prevención. Pues, la salud de estos influye directamente a nuestro sistema endocrino e inmunológico (desajustes hormonales y alergias-intolerancias), a nuestro nivel de energía y bienestar de nuestros huesos y articulaciones, además de ser protagonistas dentro de los problemas emocionales derivados de un desajuste de la serotonina. Ameno de leer y fácil de comprender. 

Por hoy, hasta aquí hemos llegado. Deseando que esta información sea de utilidad.

Conchi Gil
Autora de Cáncer Experience


domingo, 27 de noviembre de 2016

Entrevista a Cándido Granada: Terapeuta holístico y presidente de la entidad Canvi

La primera semana después del diagnóstico fue esencial. Fue en esos días cuando me armé de valor y decidí tomar las riendas de mi vida. 
Una de las acciones que realicé fue ponerme en contacto con la entidad Canvi y buscar el soporte y las herramientas que necesitaba para afrontar este nuevo proceso vital. 
Para mí Canvi, en esos duros momentos, suposo un lugar donde sentirme comprendida, donde me dieron con cariño, alguna necesitada “colleja” de realidad a modo de aprendizaje.  Fue el inicio, para ser capaz de analizar la enfermedad como el vehículo hacia el encontrarse una misma; hacia la toma de unas decisiones que de otra manera, no hubiera sido capaz de ejecutar. 
Por ello, por ser un elemento importante dentro de mi proceso de sanación, he querido realizar una entrevista al presidente de la entidad y terapéuta de la parte emocional en Canvi, Cándido Granada, el cual nos ofrece una visión diferente y enriquecedora de la enfermedad, y nos muestra una entidad viva y cercana, llena de recursos y mucho cariño para antes, durante y después de procesos de crecimiento personal, como es un diagnóstico de cáncer. 
Entidad Canvi: http://canvi.org/
Para empezar, Canvi és…

Canvi es una asociación de personas que quieren ayudar a personas. Personas que han pasado diagnósticos de cáncer directamente ellos o a través de familiares, y ese aprendizaje tanto a nivel terapéutico como a nivel personal, lo quieren trasmitir a otras personas. Somos personas, ayudando a personas. No somos una organización digamos fría, ausente… Somos gente de tú a tú, que hemos pasado por lo mismo y sabemos, por experiencia, pues ya son miles de personas que han pasado por Canvi, la forma como podemos afrontar un proceso de diagnóstico de cáncer. Nosotros por ejemplo, la parte física la tocamos un poco tangencialmente a través de Marta Marcè, con la Kinesiología holística. Nos dedicamos a la parte emocional, a psicológica, psíquica e incluso, espiritual. Aunque colaboramos con médicos externos, e incluso con oncólogos, la parte física no es lo nuestro. De la personas que vienen a Canvi damos la matrícula de honor a las personas que han podido encontrar la paz en su vida; consigo mismas, con su entorno... Que han podido perdonar, sanar sus relaciones... aunque su cuerpo después no pueda acompañarlos en ese proceso de sanación. Para CanviI una persona que consigue sanar su vida, es un éxito. 

Desde esta visión que me estás explicando de la entidad ¿Qué es el cáncer?

El cáncer es un aviso ineludible de la vida. La vida nos da muchos avisos. Por ejemplo, tuve hace poco en terapia a un hombre que hacía tres años tuvo una hernia umbilical. Según la biodescodificación, ese tipo de patología tiene relación con la necesidad de sacar una “guarrada” tal y como lo hacen los bebés mediante el cordón umbilical. No hizo caso al aviso, pasaron tres años y ahora, la “guarrada” ya es suya, tiene cáncer de colon. Porque en su momento no tomó conciencia de lo que le estaba diciendo esa hernia.  Es una persona que trabaja con cinco cuñados, él es el que dirige la empresa pero los dueños son los cuñados. Él es un tipo muy responsable pero los cuñados no lo son tanto.  Dice: “Yo estoy aquí, soy el jefe de palabra y ellos son los jefes de títulos, soy el que debo dar órdenes y no puedo decir todo lo que necesito decir” y eso poco a poco te va reconcomiendo. Este es un caso muy claro. Su mujer conoce como van estas cosas y hace tres años ya le dijo: “Mira a ver que esto…” No lo hizo, y al cabo de tres años, la vida te da un golpe más fuerte. Eso es el cáncer, es el aviso final. Tus propias células te traicionan. En realidad, más que te traicionan, tú te has traicionado y ellas, te hacen el inmenso favor de avisar sobre lo que no funciona en tu vida. Hay que ir a buscar las causas del cáncer y no luchar simplemente contra las consecuencias. Un ejemplo, es la idea de los Focos de Hamer en el cerebro que después se somatiza en un cáncer en un órgano. Un foco de Hamer es una lesión en el cerebro que se produce por un trauma psíquico en nuestra vida. Generalmente es el proceso habitual, mientras no soluciones el trauma psíquico, el foco de Hamer es como un dedo que te está apretando en el cerebro “cáncer de hígado, cáncer de hígado” por un conflicto emocional que tú no sabes gestionar. Puedes tomar complementos, pasar por cirugía, radio, lo que tú consideres que es oportuno, pero mientras que no quites el dedo del botón que está en tu cerebro apretando y dice “Cáncer, cáncer, cáncer” no estás haciendo nada significativo. Es como si te dejas un grifo de agua abierto y te vas de casa,  llegas y está inundada, y lo único que haces es pasar la fregona, si no cierras el grifo, ¿Quién ganará?¿La inundación o la fregona?.  Por eso es importante ir a la raíz, a la emoción, al origen…

Entonces, desde esta perspectiva ¿el origen del cáncer es una causa emocional, espiritual…?

Hay un conflicto del inconsciente que se somatiza en el cuerpo. El cáncer sí que es una reacción emocional a un conflicto de la vida, el origen del conflicto en sí puede tener miles de causas. Hay varios niveles de lectura sobre esto, el más básico es fácil de entender. Si tú sientes que en tu vida te falta algo, lo sientes muy profundamente y no sabes cómo solucionarlo, tu cuerpo te da la respuesta que él sabe para ayudarte. Si tengo miedo a morirme de hambre hará un tumor de hígado para que sea más grande y almacenar alimento, aparte de que el hígado almacena también la rabia. Si no soy lo bastante fuerte en una situación, tendré cáncer en un músculo relacionado con aquello que no me atrevo a hacer. Si hay una situación indigesta en mi vida que no resuelvo, mi cuerpo hará un tumor de estómago para que con más estomago pueda digerirla. Si tengo miedo a morir, a que me falte el aire, mi cuerpo hará más pulmón para que pueda respirar, de ahí la gran cantidad de las llamadas metástasis ante un diagnóstico de cáncer porque la persona aparte de su cáncer original ahora tras el diagnóstico, tiene miedo a morir, otro conflicto emocional nuevo. El cuerpo a pesar de su complejidad es muy sencillo en sus fundamentos, como todo en la naturaleza. De ahí que haya que actuar en ese origen del conflicto del cáncer a la par que con el cáncer en sí. En medicina china, eso lo contemplan desde el principio, por ejemplo, dicen muy bien... “si como médico debes coger el bisturí, es que has fracasado”. Porque la medicina china al contrario de otras medicinas como la occidental, donde “la energía” parece un cuento chino, nunca mejor dicho, los orientales lo tienen super contemplado. El Feng Shui, cómo está tu casa y las energías en la tierra, alimentos Yin y Yang, el Tai Chi, acupuntura para movilizar las energías, etc. Recordemos que las emociones son energías atrapadas que bloquean a estas en determinado órgano que enferma. Si a pesar de observar todo eso como médico, a tu paciente no has sabido darle la solución para que no somatice la enfermedad, eres un mal médico. En la medicina china los médicos cobran mientras sus pacientes están sanos, cuando están enfermos dejan de cobrar pues han fallado. 

Una visión totalmente diferente a la occidental…

Aquí en occidente la enfermedad es el negocio. Un negocio que mueve miles de millones. Si sanas la enfermedad, mucha gente dejará de cobrar esos millones.  La medicina china, al menos antes, era totalmente contraria. El médico cobra mientras la persona está sana, porque cuando ve desequilibrios energéticos, físicos, emocionales o espirituales, se los corrige para que no generen enfermedad. Hasta hace unos 50 años en occidente también se hacía así. El médico cercano de antes te conocía, conocía tu vida, conocía tu familia. Cuando estabas enfermo antes de ninguna prueba, se sentaba enfrente a ti sin mesa de por medio, te preguntaba como comías, como dormías, como ibas al baño y después, te ponía la mano en la rodilla y te preguntaba cómo iban las cosas por casa. Esa es la auténtica medicina, el auténtico médico, después se usan las máquinas y lo que haga falta pero lo primero el calor humano de alguien que se ocupa genuinamente por ti.

Desde aquí nos basamos en otros valores… el capitalismo, la ley del mercado… ¿La salud es un mercado?

Evidentemente, es un negociazo…

Basándome en mi experiencia personal y dentro de las inquietudes que me han ido surgiendo y respetando siempre, quienes decidan seguir sólo la medicina convencional, he podido observar una gran distancia entre una perspectiva como la vuestra, en la que se da mucha importancia a las emociones y la parte espiritual, y los programas o protocolos de la medicina convencional. Me he sentido bastante incomprendida al explicarles las otras cosas en las que me estaba apoyando y me han sido de gran ayuda. ¿Por qué crees que hay tanta distancia? ¿Por qué existe esa brecha entre diferentes planteamientos eficaces? 

Salía en la película “El Nombre de la Rosa”, la biblioteca famosa y Sean Connery decía: “Hay bibliotecas que están hechas para encerrar el conocimiento, no para que salga, sino para guardarlo”. La ciencia en occidente se ha convertido en algo para que no se mueva. El conocimiento es poder. Y realmente, los que tienen ese conocimiento saben, que si se libera, se generaliza, pierden poder, porque todo el mundo tiene acceso a eso. Lo que no se quiere, es que el verdadero conocimiento salga, porque pierden poder y con ello, dinero. Ya desde un principio te van adoctrinando, en la escuela, la universidad con el discurso de “esto no está demostrado científicamente”. Todo, absolutamente todo lo que es ciencia oficial hoy en día, en algún momento del pasado no estuvo demostrado científicamente y se consideraba imposible, estúpido, absurdo. Hoy en día, gran parte de lo que se enseña está absolutamente desfasado de lo que se sabe científicamente pero no interesa cambiarlo. Un solo ejemplo, se han hecho experimentos de vincular dos electrones para que giren en el mismo sentido. Después los han separado kilómetros y cuando han hecho cambiar el giro a uno el otro, instantáneamente sin que influyera la velocidad de la luz para nada, al instante ha cambiado de giro también. Ése experimento está más que realizado y solo ese experimento hace que se puedan tirar directamente a la basura todos los libros de física actuales, todos. ¿Qué ha pasado?  Que se sigue enseñando lo de siempre aunque se sepa ya que no es válido. Es muy simple, si la ciencia sólo puede conocer el 4 % de la realidad porque lo demás es materia y energía oscura, cómo te atreves a decir lo que es posible o no con el 96% de lo que desconoces, absurdo y absolutamente prepotente. En el fondo, la ciencia lo que no quiere es avanzar. Porque ninguno queremos cambiar. Tú has estudiado 40 años y lo que menos te apetece es que venga ahora alguien y que te diga “que eso que has estudiado durante 40 años, no sirve para nada”. No, claro, defiendes tu paradigma porque es el que paga tu hipoteca, paga el colegio de tus hijos, paga tu autoestima. En el fondo, el que se cierra, está defendiendo su territorio. En parte todos lo hacemos. Lo que veo mucho, en mi opinión con los oncólogos, es que están muy quemados, porque ven que hacen siempre lo mismo y apenas ven resultados. Y esto te quema, y cuando reaccionas en contra es por algo. Lo que pasa es que no te puedes permitir el reconocerlo, porque todo tu mundo se derrumba. ¿Cuántos oncólogos se han tenido que salir de la seguridad social por este motivo? Porque no aguantaban más tener que hacer siempre lo mismo por obligación sin que les permitiera la menor iniciativa distinta de lo dicho por la ortodoxia. Lo que se enseña, lo que dice la ciencia, hace años que está obsoleto.

¿Si se ponen a la contra pierden su prestigio?

Exactamente, te echan del colegio de médicos. Hay entrevistas de oncólogos que se han salido del sistema médico porque no aguantan más, y dicen: “Yo veo que hay más cosas pero como digas eso aquí, te crucifican”. Quieras o no eso quema.  Los médicos no son tontos, son gente muy inteligente y ven que eso no puede ser. Hay una charla del Doctor David Agus que explica en unas gráficas la evolución de la mortalidad por cada 100 mil habitantes del 1950 al 2001 en EUA. Explica como la muerte relacionadas a enfermedades de cerebro, corazón, ha descendido bastante,  en cambio el cáncer en los 50 años no ha bajado nada, incluso, hubo un aumento de un 0.5%. Con la inversión de miles de millones con las mejoras en cirugía, quimio y radio no se ha conseguido nada, y lo dice un oncólogo que está en el instituto de cáncer americano. Si durante este tiempo, y ante esta gran inversión económica no ha funcionado, ¿Igual hay que cambiar algo? Eso sí que sería método científico puro y duro, durante décadas lo que haces no funciona o apenas, el método científico exige que hagas otras cosas, pero esas otras cosas no son tan rentables y eso haría que alguien deje de ganar miles y miles de millones cada año. Por suerte, la gente está cogiendo conciencia. Incluso, nos comentó un médico, que por lo visto quieren abrir en Barcelona un máster en medicinas alternativas dentro del Colegio de médicos.  Lo quieren abrir no porque le apetezca, sino porque ven que el 50% de la gente que iban a sus consultas privadas no volvían. Ante esa pérdida de clientela prefieren poder realizar ellos esos servicios y limitarlo solo a los médicos.  La idea es volver a cerrar, mantener el monopolio. A pesar de esto, en Canvi es la persona la que tiene que decidir. Nosotros no decimos a nadie que camino debe seguir. Nunca le diremos nada sobre ese tema. La persona tiene que ser libre de elegir lo que pueda y quiera. Cada individuo tiene su propio paradigma y elige desde allí. Por ejemplo, cuando llega alguien a Canvi nuestro objetivo es darle el soporte personal y emocional, lo que haga con su parte física es su elección.  Le das información y luego que él decida, que se auto responsabilice de su sanación y de su vida. Realmente un cáncer es cuando no te estás responsabilizando de tu vida. De lo que sientes. Hay una contradicción muy grande entre lo que quieres y lo que haces. Ahí, sí que es donde estamos nosotros. De la parte médica opinamos a nivel individual, pero como entidad, no tenemos nada que decir. Derivamos a médicos para que ellos decidan, ya que son los que tienen los títulos, y esa es su función. Esta es mi opinión personal.  

Entonces, Canvi ¿sería un complemento que amplía la visión del cáncer?

Hay otras asociaciones respecto al cáncer y es perfecto, y hay gente que necesita esas asociaciones, porque necesita hacerlo así. La gente que viene a CanviI son personas que quieren trabajarse a sí mismas, coger las riendas de su vida. Y sino, aquí no tienen nada que hacer, porque en Canvi no nos vamos a responsabilizar de nadie, ayudamos a la gente a que coja su propia responsabilidad. Pero hay muchas personas que no les gusta coger su propia responsabilidad, prefieren... “Quítemelo doctor”, y es perfecto que sea así. Esas personas a Canvi no vienen, porque Canvi es “cambiar” y cambiar no nos gusta, generalmente hasta que la vida no te da una torta lo bastante gorda. 

A una persona que la diagnostican por primera vez y esta pérdida, cuando llega a Canvi ¿cuál sería el canal o procedimiento?

Se le hace una acogida de una hora, se le pide la voluntad, pues este espacio hay que sostenerlo. Se le explica qué hacemos en Canvi, nuestro enfoque de la salud, del cáncer, nuestra forma de ver las cosas. Si está de acuerdo y le resuena, perfecto y sino más perfecto todavía, pues ya sabe, que por ahí no es lo suyo. Si esa persona siente que Canvi tiene algo para ella, disponemos de diversos especialistas que se encargan: del sistema mental, emocional, energético, el sistema ambiental con geobiología, y como sistema bioquímico tenemos Kinesiología Holística. Como te comentaba anteriormente, la parte física no la tratamos, sino que nos centramos en la parte más sutil.  Esa es nuestra responsabilidad y a partir de ahí, la persona va pasando por los diferentes especialistas. Todos ellos, personas que hemos tenido familiares o hemos pasado por el cáncer y tenemos la experiencia de quien lo ha vivenciado.

Entonces, Canvi se sostiene de las donaciones voluntarias y ¿de qué más?

Pues de socios. Los socios son muy importantes para nosotros. Son  personas que sienten el mensaje de Canvi, que han pasado un cáncer o sus familiares, y  aunque hayan pasado muchos años siguen apoyando a Canvi, pues sienten que es una entidad tangible y saben cómo funciona. Aceptamos la voluntad dentro de las actividades que realizamos de las personas que no son socias y asisten, pues  es necesaria para que puedan seguir funcionando. Ser socio de Canvi implica además sostener una forma de ver la vida, de ver el mundo, de ver la sociedad. Otro mundo mejor es posible y apostar por Canvi es apostar por una entidad que se compromete con esa visión del ser humano, de la realidad.

Tema de voluntariado. Por ejemplo, una persona que le resuene mucho vuestra entidad ¿Cómo podría colaborar a parte de económicamente?

El tema del voluntariado es un poco delicado al dedicarnos al cáncer, hace falta gente muy concreta pues tocamos temas muy específicos. Llevamos 11 años y hemos pasado un filtro bastante grande. La gente que está aquí, lleva muchos años colaborando. Las necesidades que nos surgen son más perfiles técnicos. Por ejemplo, lo que necesitamos es un informático, alguien que sepa de edición de video, o realizar tareas administrativas. Si alguno de los lectores está interesado, que se pongan en contacto a través del correo: canvi@canvi.org

Cuando se crea una entidad, siempre se crea en una dirección, un hacia dónde queremos llegar. Por ejemplo, hay entidades que quieren erradicar la pobreza, en el caso de Canvi ¿sería acabar con el cáncer?

Aunque pueda sonar muy fuerte, erradicar el cáncer sería del todo contraproducente pues la persona no sería consciente de que tiene que sanar en su vida. El inconsciente, es algo muy potente,  y si no  lo puede decir a través del cáncer, se inventará otra enfermedad para comunicarlo. Al inconsciente, a la vida, no le vale una carta devuelta que ponga dirección desconocida. Si algún día compensa económicamente sanar el cáncer y se pone en marcha no quiero ni imaginar qué enfermedad generaría el cuerpo para hacernos llegar su mensaje igualmente. Si una pastilla te sanara del cáncer y pudieras tomar conciencia de que está mal en tu vida y solucionarlo, sería perfecto. Pero tomar una pastilla y no solucionar tus conflictos vitales no te lleva más que a alargar tu dolor sin que haya algo lo bastante grave para que tomes decisiones en tu vida. Parafraseando a la biblia “ Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres “ podría decirse “Tomaras la pastilla y te seguirás ocultando la verdad que te podría hacer libre “ . Digamos que el cáncer es el bicho conocido. Como te digo,  si se encontrara algo para sanar sin más, la gente no tomaría conciencia. Como anécdota por ejemplo, tenemos una persona conocida que es cocinera y da clases de cocina mediterránea a extranjeros y nos explicaba, que le venía un chico con una bomba de insulina tremenda y seguía comiendo arroz, bebiendo alcohol. Esa persona no ha tomado conciencia. La medicina le da un parche para que no piense qué le pasa. En el fondo, la medicina en sí es maravillosa, podría hacer un trabajo increíble, y las pastillas para eso están. Te duele la cabeza y te tomas una pastilla para que se te pase el dolor, pero luego pregúntate “¿Por qué te duele la cabeza?”. Y la cirugía para el cáncer, ha salvado muchísimas vidas. Ha avanzado técnicamente tanto que nos ofrece la oportunidad de alargar años de vida y tiempo para trabajar a nivel personal, para tomar decisiones, para ver qué está pasando en nuestra vida... La cirugía ha sido un avance increíble. En tema de quimio y radio, en cambio, hay mucho de qué hablar, hay mucho debate. 

Entonces dentro de este servicio de ayuda, de soporte dentro de esta visión de vida, ¿hay un fin más allá?Lo hay y es muy tangible. El sueño de Canvi y que ya está desde el origen, es la casa de reposo. Es un tema clave, porque vemos que la persona necesita coger conciencia y el cáncer, generalmente, son emociones que nos duelen y quien te puede afectar más, son las personas de tu entorno más cercano.  Muchas veces, el cáncer está relacionado con dolores emocionales fuertes relacionados a las personas que más quieres o por lo menos con los que tienes más vínculos emocionales, como es el caso de tu propia familia. Entonces, si  puedes durante un tiempo, salir de ese entorno, poder verte a ti mismo desde fuera, poder cuidarte, tomar una dieta adecuada, hacer actividades adecuadas, pasear por la naturaleza, en resumen, estar en un lugar donde te puedas reconstruir; donde puedas ver qué quieres y qué no, en qué te estás traicionando en tu vida, qué estás haciendo y que no. Eso es clave. Los balnearios llevan toda la vida. En medicina china también lo contemplan, ante enfermedades graves, los sacan de su entorno. Es una manera de estar tú, contigo mismo. Hoy en día, afortunadamente hay cientos de terapias, hay tantas que ya no se ni cuantas hay, pero todas están enfocándose a lo adecuado, a lo energético, al inconsciente, a lo sutil. Cuando la emoción llega al cuerpo, que es lo más tardío de todo, todas estas terapias se están basando en eso, en ir al inconsciente: la hipnosis, el pnl. En la búsqueda de solucionar las cargas emocionales antes de que somatice.  Pero si somatizan y te puedes aislar de todo eso que te está produciendo estrés, si te puedes reconstruir, en un sitio sano con gente que te acompañe para después volver a tu vida de otra forma, podrás ver qué quieres o no, desde una paz interior, una sanación interna. El poder aislar para reconstruir para nosotros es la clave. Canvi ha madurado mucho como entidad y el siguiente paso natural es este.  El poder conectarse con lo más básico en un entorno natural. Volver al origen es necesario, siempre sin renunciar al momento que vivimos. Se trata de integrarlo todo. Lo mismo con la medicina convencional y la medicina natural o complementaria, se trata de confluir. Es ridículo ir en contra de la medicina hospitalaria, ir en contra, es ir contra las personas que tienen cáncer. Unir los extremos es lo que toca, se trata de integrar y ver qué hay en común. 

Desde esta visión, la idea sería ver cuál es el objetivo común ¿Quizás un cambio dentro de los valores en los que se fundamentan las cosas a todos los niveles?

Efectivamente, desde todos los niveles. Crear una sociedad nueva y empezar de nuevo. Mirar lo que es realmente importante y como conseguirlo. 

Me hablas de madurez dentro de la entidad, durante estos 11 años ¿Qué cambios habéis notado?

El más significativo ha sido el auge de internet. Antes la información no estaba ahí,  ahora está casi toda. Antes tenías que buscarla. Al principio Canvi recibía mucha gente porque las charlas que dábamos no había otro sitio donde recibirlas. En internet no las encontrabas. Ahora viene gente con demasiada información, porque se ha saturado tanto en internet que tienen un cacao mental impresionante. Lo primero que debe conseguir una persona es salir del pánico que le lleva a aferrarse a todo. En Canvi te ayudamos a centrarte y que desde esa paz se pueda tomar decisiones más inteligentes. En eso te ayuda Canvi a encontrar tu centro, a ser coherente contigo mismo. Desde ahí puedes sanar, el cuerpo te puede acompañar o no, pero puedes comenzar a sanar cuando eres capaz de conectarte contigo mismo. Saber qué quieres, qué no quieres; qué te gusta o qué no te gusta; conocer qué es lo que te está reconcomiendo por dentro para que te salga un cáncer. Cuando eres consciente de eso, tienes tu vida a tu disposición, hasta entonces, eres un esclavo de tu vida.  Desde esta visión, puedes elegir, qué quieres crear en ella. Por otro lado Canvi,  aparte de cáncer y vida, es cambio en catalán. Por ejemplo, lo que se se sabe sobre la alimentación. Cada especialista dice una cosa distinta, médicos que dicen una cosa y médicos que dicen otra, al final tú eliges la verdad que mejor te sirva y la que más te resuene. Encerrarte en un patrón es lo que te enferma. La vida es fluidez. Quedarse encajonado en un determinado tema, es lo que a la larga, si no se ajusta a tu realidad, con el tiempo, reventará por algún lado. Desde Canvi también lo hacemos. Para que te hagas una idea, para nosotros la dieta alcalina, en teoría era la madre del cordero de las dietas, pero a través de unas charlas nos dimos cuenta de que había otras opciones, como la dieta cetogénica. Y hemos cambiado nuestro paradigma. 

¿Me estás explicando que el cambio no sólo es de las personas que llegan aquí, sino también de Canvi?

Sí, porque sino nos estaríamos traicionando, nos meteríamos en la caja de que esto es lo bueno y lo demás es lo malo. Sería contrario a nuestros valores. Para nosotros, el poder cambiar la manera de ver las cosas, es sagrado. ¿Si no qué haces aquí? Si eres el primero que te bloqueas en patrones, en ideas. Eres tú que tienes miedo a verte a ti mismo como entidad,  incluso. Y no necesitas que venga un cáncer como entidad. Antes te das cuenta que la vida te está enseñando otra cosa y hay otras opciones. No te encierras en una idea y te tienes que pegar la torta más fuerte para cambiarla. Cuando se ve, hay que abrirse. De eso se trata, abrirse a lo bueno que lleva todo. A veces hay gente a la que la quimio le va bien, ¡pues bendito sea!. Aquí llegan muchas personas que hacen las terapias de Canvi y hacen su quimio, su radio y su cirugía, un 80 % de los que nos llegan son de este perfil. Muy pocos son los que se niegan a seguir la medicina, y tampoco es bueno que se metan en la caja de que la medicina convencional no es buena. ¿Igual la medicina oficial tiene algo bueno para ellos?.


Está claro que una mente cerrada no es sana. Pues en el fondo te estás encerrando a una creencia que es dogmática…

No estás con la realidad, estás con un dogma.  Me gusta destacar esta idea porque en Canvi cambiamos. Con el tema de la dieta pasa mucho. Haz una dieta que no te debilite, no te pongas a tomar todo el día pizza y coca cola, pero si el finde te quieres hacer un relax, pues hazlo. Se trata de una dieta que te mantenga sano, feliz y fuerte. Hay gente que viene de una alimentación normal y de repente se pone a ser crudivegano. En una semana o dos está que se cae por el suelo. Igual este tipo de dietas las puede hacer alguien que lleve 30 años como vegetariano; si la sigues tú que has comido hasta ayer Phoskitos, pues te mueres de hambre.

Es verdad lo de los extremos, pero cuando te diagnostican, tienes tanto miedo que te lleva a ser radical, estás muy vulnerable a opiniones y soluciones…

Por eso. Te dicen, ves a hacer esa terapia y vas, salen mil cosas que te pueden sanar y las pruebas… hasta saturarte y sin sentido.

Hay tal miedo que te agarras a un clavo ardiendo…. Yo fuí testigo de esto, quise abarcar tanto, que acabé saturada de información. Al final tuve que centrarme y observar mi cuerpo, sobretodo en los momentos de la quimio. Tuve que sentarme y preguntarme ¿Cómo me siento? ¿Qué es lo que mi cuerpo está dispuesto a tomar y qué no? ¿Qué tiene coherencia para mi? Al llegarme diferentes opciones e ir a todas me sentí medicalizada pero de cosas naturales, parecía la niña de las pastillas verdes... 

Al final, el que te va a sanar, eres tú y sólo tú. Ni Canvi ni nada. Eres tú cuando te conectes contigo mismo y  empieces a tomar decisiones en tu vida. Y después, si tu cuerpo te puede acompañar mejor. Si no puede sanar tu cuerpo por lo menos puedes decir  “me muero pero consciente de que por primera vez en mi vida he elegido yo mi propio camino”. 

Ya que lo comentas, un tema muy importante es la muerte. Vosotros también la tratais desde una realidad, que es que todos nos vamos a morir y disponéis de un servicio muy interesante al respecto, pues existe esa idea, ese pensamiento de Cáncer =  Muerte…

Aquí hay que quitar lo que te limita y si tu miedo a la muerte es muy grande, eso hace que empeores a nivel físico y empeores de salud, pues estarás tenso, estarás nervioso y asustado… La muerte hay que tratarla, evidentemente, porque si no, te estresa. El acompañamiento a la muerte lo hace una enfermera especializada y es simplemente ir gestionando emociones de miedo y angustia ante el final de la vida.  Al final nos tenemos que ir todos y cuanta más paz consigas para marcharte, más tranquilo te irás. No sólo es para personas enfermas, sino para todo el mundo. Como dice Ana “la muerte como maestra de vida”, si le tienes miedo a la muerte le tienes miedo a la vida. Si no la ves como algo natural, la muerte se convierte en algo que te bloquea la vida. De lo que se trata es mirar la muerte con la mayor tranquilidad posible. 

Una frase para terminar dirigida a los diagnosticados. 
"Tu cáncer te está dando una oportunidad para que sanes tu vida" 

Muchas gracias Cándido por compartir toda esa sabiduría y experiencia. 


Cándido Granada
Presidente de Canvi
Terapeuta Holístico

Datos de contacto:

lunes, 21 de noviembre de 2016

Una historia de vida: Susana Lozano, una luchadora sin tregua

Tener la oportunidad de hablar de manera profunda sobre la vida con otras mujeres me llena de vida y ganas de hacer más al respecto. Mujeres que comparten conmigo detalles íntimos de su vida y que tienen el valor de poder hacer pública su historia, me da esperanza de que algún día ese rol de la “mujer sacrificio” vaya cambiando. Hoy por hoy, la mujer es aún la que lleva el mayor peso de la familia desde los aspectos organizativos y la parte emocional.  Aunque por suerte, encontramos muchos hombres que participan de forma activa con las tareas de la casa y el cuidado de los niños, las mujeres no somos capaces de abandonar el rol de cuidadora que tan bien nos han inculcado, y en momentos como es un diagnóstico de cáncer, se hace muy difícil el poder pensar simplemente en lo que necesitamos nosotras. Observo también, que el amor hacia los hijos puede ser un arma de doble filo. Por un lado, ocupa el espacio para estar plenamente con una misma, y por otro, supone la fuerza para sobrellevar la enfermedad.
Hoy tenemos la historia de Susana Lozano, mujer de 40 años que reside en Badajoz (Extremadura), que después de ser diagnosticada de Síndrome de Lynch y ser intervenida de forma preventiva, nos cuenta su historia.

Así comienza...

IMG-20161106-WA0013.jpg
Susana Lozano en la puerta de su peluquería
Soy diagnosticada del Síndrome de Lynch. Antes del diagnóstico era una chica muy alegre, muy trabajadora. Como me decía mi padre, era una hormiguita. Pero siempre he tenido mucha ansiedad, depresión, he sido un poco susceptible a las cosas, a enfermar. Cuando me diagnosticaron el Síndrome de Lynch fue un palo. Estuve cerca de dos años que no era yo, que todo me daba miedo “Me voy a morir de cáncer”- pensaba.  La enfermedad viene de mi madre, que la heredó de mi abuelo. En la familia,  de tres hermanas, dos estamos diagnosticadas. Y lo cierto, es que después de operarme, no soy la misma.

¿Cómo se detectó el Síndrome de Lynch en tu familia?

Todo empezó por mi madre que a los 53 años, le diagnosticaron un cáncer de colon con metástasis en el hígado. Su hermana 10 años antes que ella, ya tuvo un cáncer de colon. Le dieron su quimio, le cortaron un cachito de tripa sin saber que éramos Síndrome de Lynch y a los 5 años, mi tía, volvió a recaer. Mi madre tras el diagnóstico murió en 1 mes como consecuencia de la metástasis hepática y mi tía murió al año siguiente. Así que, murieron las dos hermanas en menos de dos años. Al poco de morirse mi tía, a mi hermana con 33 años le diagnosticaron un cáncer de colon. La operaron. Le quitaron el colon entero. Le hicieron una colostomia y tuvo bolsita cerca de un año, junto su quimioterapia. Fue entonces cuando empezaron a pensar que éramos Síndrome de Lynch. Nos hicieron las pruebas y me diagnosticaron. Gracias a dios, mi operación fue preventiva porque no aguantaba las colonoscopias. Tenía pólipos muy pequeñitos y cuando me la hacían, lo pasaba muy mal porque tenía el colon muy estrecho. Me operaron preventivamente y me quitaron el intestino grueso, útero y ovarios.

¿Cómo lo llevaste?

Lo llevé fatal porque, sin tener nada, de un día para otro quitar todo, fue un poco duro. Gracias a dios me quedé mucho más tranquila porque reduces mucho el riesgo de sufrir un cáncer, pero los efectos secundarios de la operación son muy fuertes. Diarreas crónicas, te levantas por la noche con un insomnio fatal, cada dos por tres estás en el baño, tienes las heces ácidas y eso provoca fisuras en el ano, hemorroides, de todo un poco... La verdad es que la calidad de vida no es la misma, pero nada, a intentar pensar en positivo. Lo hice porque es un seguro de vida para lo que tenemos. Pero claro, no lo llevo muy bien, la verdad. Llevo 3 años luchando desde que estoy diagnosticada y necesito tratamiento psicológico, necesito medicarme porque me dan muchos ataques de ansiedad y de pánico. Pero bueno, ahí vamos de poquito a poco, viendo que más o menos nos vamos arreglando.

Cuéntame un poco sobre Susana antes de operarse.

Tuve una infancia un poco jodida, y cuando me tocó el Síndrome de Lynch pensé “Vaya, encima esto”. Cuando era pequeña me cayó amoniaco en un ojo y me quedé ciega, perdí un 100% de visión. Tengo mi ojo debajo de una lentilla de cristal que se pega. Esto me limita bastante. Tengo que descansar bastantes horas al día, y es muy molesto.
Y bueno... muchas cosas que me han pasado que no me han favorecido mucho. Me separé con 23 años con un niño de 8 meses, llevaba 1 año casada. Ha ido la cosa desgracia por desgracia y esto último, me ha matado. Aunque tengo mi pareja que me apoya mucho. Llevo con él 11 años y es una persona maravillosa, que entiende lo que me pasa en el día a día y me ayuda muchísimo. Es un tío super positivo (...). Por suerte, siempre he mirado el lado positivo. Pero pienso, “jolín, es que a lo largo de mi vida me han pasado muchas cosas” y creo que soy fuerte, aunque piense a veces que no es así.
IMG-20161106-WA0014.jpg
Peluquería de Susana

Y ahora...

Es una pena que con las dolencias que tenemos, que seas autónoma, peluquera. Me tiro 10 horas en la peluquería cada día. Con unos dolores musculares horrorosos, con un secador que te agobia, te ahoga y que digas ”que no hay nada para que puedas tener una vida más tranquila, una reducción de jornada, algo”. Las autónomas, nos llevamos la peor parte, pero yo realmente, necesitaría bajar el ritmo. Porque me siento tan agobiada y llego a casa, y no disfruto de la vida. Me acuesto, solo tengo ganas de estar acostada, no quiero que me hablen, porque estoy muerta de cansancio. La calidad de vida que te queda tras la intervención, no es la que tenías antes. Antes me comía el mundo, nunca estaba cansada, estaba siempre estupendamente. Claro, encontrarte  en un cuerpo que tiene ahora 40 años, cuando te quitan todo a los 37 y sientes que te han echado 10 años encima, que no eres capaz de hacer las cosas, que no puedes, y te ves impotente (...) Con esta menopausia y la intervención, a la hora del sexo, pues lo mismo. Te quitan el útero y los ovarios y no eres la misma persona. Tiene unos efectos muy malos. Te encuentras que tienes una pareja joven, tú eres joven y es muy difícil de tirar para arriba, porque por más que lo intentas, no lo consigues. Pero bueno, lo que digo, siempre mirando lo positivo, esto es un seguro de vida. Además, estamos muy revisadas, pero hay que concienciarse y la verdad, a mí aún me cuesta muchísimo. Espero que el día de mañana lo vaya viendo de otra manera.

¿Algún cambio en relación a la alimentación, planes de salud alternativos, etc.?

La dieta me la miro mucho, sigo las indicaciones de mi cirujano y el nutricionista. Aunque comencé con cosas suaves, ahora puedo comer de casi todo, aunque lo hago más suave. Lo único es que me encanta la verdura y sólo puedo comer una vez a la semana porque me suelta mucho. Intento comer lo que me sienta bien, pues no me sale a cuenta comer algo que me cae mal y estar todo el día mala. Por el tema de la menopausia, comencé a tomar pastillas naturales, como sabéis no podemos tomar nada de estrógenos por el riesgo de cáncer de mama y estuve dos años con lo natural, pero la verdad es que no noté mucho y las dejé de tomar, pues gastarse 39 euros al mes y que no notes nada...

Explícame en la actualidad ¿cuáles son las motivaciones de tu vida, qué te hace feliz?
IMG-20161105-WA0001.jpg
Susana Lozano
No todo es negativo en la vida. Desde que me he operado me he dado cuenta de que la vida hay que vivirla a tope, que hay cosas muy bonitas. La vida es para vivirla y no mirar para atrás. Por las mañanas me levanto, tengo sólo un niño, lo he criado yo sola y me ha costado mucho tirar para adelante. Es lo mejor que me ha pasado en mi vida, y por él me levanto todas las mañanas para que no le falte de nada, para verlo feliz. También también tengo a mi pareja que es una persona espectacular, que es un tío super positivo, que me ayuda si me caigo cincuenta veces. Siempre está ahí para todo, me hace racionalizar mucho, es como mi psiquiatra particular. Por otro lado, me gusta mucho la música. Cuando estoy mal de ánimos me pongo música y bailo. Me gusta la salsa, la danza del vientre. Siempre que puedo me apunto a bailar en alguna academia. Me encanta salir a bailar por ahí. Hacer cosas para sobrellevar lo mejor posible este tema y desconectar.

Desde aquí quiero dedicarle unas palabras a Susana, esta mujer cariñosa, fuerte y luchadora, que cada día se levanta a abrir su peluquería y echar para delante a su familia. Porque la vida a veces, no nos lo pone fácil pero en casos como este, queda demostrado que el espíritu femenino es tan grande y poderoso, que nos ayuda a seguir al son de la vida que nos toca bailar, poniendo la alegría de las notas de nuestro corazón en todo lo que hacemos, en el caso de Susana a ritmo de salsa, ¡Azúcaaaar!

Un abrazo belleza

Conchi Gil