domingo, 27 de noviembre de 2016

Entrevista a Cándido Granada: Terapeuta holístico y presidente de la entidad Canvi

La primera semana después del diagnóstico fue esencial. Fue en esos días cuando me armé de valor y decidí tomar las riendas de mi vida. 
Una de las acciones que realicé fue ponerme en contacto con la entidad Canvi y buscar el soporte y las herramientas que necesitaba para afrontar este nuevo proceso vital. 
Para mí Canvi, en esos duros momentos, suposo un lugar donde sentirme comprendida, donde me dieron con cariño, alguna necesitada “colleja” de realidad a modo de aprendizaje.  Fue el inicio, para ser capaz de analizar la enfermedad como el vehículo hacia el encontrarse una misma; hacia la toma de unas decisiones que de otra manera, no hubiera sido capaz de ejecutar. 
Por ello, por ser un elemento importante dentro de mi proceso de sanación, he querido realizar una entrevista al presidente de la entidad y terapéuta de la parte emocional en Canvi, Cándido Granada, el cual nos ofrece una visión diferente y enriquecedora de la enfermedad, y nos muestra una entidad viva y cercana, llena de recursos y mucho cariño para antes, durante y después de procesos de crecimiento personal, como es un diagnóstico de cáncer. 
Entidad Canvi: http://canvi.org/
Para empezar, Canvi és…

Canvi es una asociación de personas que quieren ayudar a personas. Personas que han pasado diagnósticos de cáncer directamente ellos o a través de familiares, y ese aprendizaje tanto a nivel terapéutico como a nivel personal, lo quieren trasmitir a otras personas. Somos personas, ayudando a personas. No somos una organización digamos fría, ausente… Somos gente de tú a tú, que hemos pasado por lo mismo y sabemos, por experiencia, pues ya son miles de personas que han pasado por Canvi, la forma como podemos afrontar un proceso de diagnóstico de cáncer. Nosotros por ejemplo, la parte física la tocamos un poco tangencialmente a través de Marta Marcè, con la Kinesiología holística. Nos dedicamos a la parte emocional, a psicológica, psíquica e incluso, espiritual. Aunque colaboramos con médicos externos, e incluso con oncólogos, la parte física no es lo nuestro. De la personas que vienen a Canvi damos la matrícula de honor a las personas que han podido encontrar la paz en su vida; consigo mismas, con su entorno... Que han podido perdonar, sanar sus relaciones... aunque su cuerpo después no pueda acompañarlos en ese proceso de sanación. Para CanviI una persona que consigue sanar su vida, es un éxito. 

Desde esta visión que me estás explicando de la entidad ¿Qué es el cáncer?

El cáncer es un aviso ineludible de la vida. La vida nos da muchos avisos. Por ejemplo, tuve hace poco en terapia a un hombre que hacía tres años tuvo una hernia umbilical. Según la biodescodificación, ese tipo de patología tiene relación con la necesidad de sacar una “guarrada” tal y como lo hacen los bebés mediante el cordón umbilical. No hizo caso al aviso, pasaron tres años y ahora, la “guarrada” ya es suya, tiene cáncer de colon. Porque en su momento no tomó conciencia de lo que le estaba diciendo esa hernia.  Es una persona que trabaja con cinco cuñados, él es el que dirige la empresa pero los dueños son los cuñados. Él es un tipo muy responsable pero los cuñados no lo son tanto.  Dice: “Yo estoy aquí, soy el jefe de palabra y ellos son los jefes de títulos, soy el que debo dar órdenes y no puedo decir todo lo que necesito decir” y eso poco a poco te va reconcomiendo. Este es un caso muy claro. Su mujer conoce como van estas cosas y hace tres años ya le dijo: “Mira a ver que esto…” No lo hizo, y al cabo de tres años, la vida te da un golpe más fuerte. Eso es el cáncer, es el aviso final. Tus propias células te traicionan. En realidad, más que te traicionan, tú te has traicionado y ellas, te hacen el inmenso favor de avisar sobre lo que no funciona en tu vida. Hay que ir a buscar las causas del cáncer y no luchar simplemente contra las consecuencias. Un ejemplo, es la idea de los Focos de Hamer en el cerebro que después se somatiza en un cáncer en un órgano. Un foco de Hamer es una lesión en el cerebro que se produce por un trauma psíquico en nuestra vida. Generalmente es el proceso habitual, mientras no soluciones el trauma psíquico, el foco de Hamer es como un dedo que te está apretando en el cerebro “cáncer de hígado, cáncer de hígado” por un conflicto emocional que tú no sabes gestionar. Puedes tomar complementos, pasar por cirugía, radio, lo que tú consideres que es oportuno, pero mientras que no quites el dedo del botón que está en tu cerebro apretando y dice “Cáncer, cáncer, cáncer” no estás haciendo nada significativo. Es como si te dejas un grifo de agua abierto y te vas de casa,  llegas y está inundada, y lo único que haces es pasar la fregona, si no cierras el grifo, ¿Quién ganará?¿La inundación o la fregona?.  Por eso es importante ir a la raíz, a la emoción, al origen…

Entonces, desde esta perspectiva ¿el origen del cáncer es una causa emocional, espiritual…?

Hay un conflicto del inconsciente que se somatiza en el cuerpo. El cáncer sí que es una reacción emocional a un conflicto de la vida, el origen del conflicto en sí puede tener miles de causas. Hay varios niveles de lectura sobre esto, el más básico es fácil de entender. Si tú sientes que en tu vida te falta algo, lo sientes muy profundamente y no sabes cómo solucionarlo, tu cuerpo te da la respuesta que él sabe para ayudarte. Si tengo miedo a morirme de hambre hará un tumor de hígado para que sea más grande y almacenar alimento, aparte de que el hígado almacena también la rabia. Si no soy lo bastante fuerte en una situación, tendré cáncer en un músculo relacionado con aquello que no me atrevo a hacer. Si hay una situación indigesta en mi vida que no resuelvo, mi cuerpo hará un tumor de estómago para que con más estomago pueda digerirla. Si tengo miedo a morir, a que me falte el aire, mi cuerpo hará más pulmón para que pueda respirar, de ahí la gran cantidad de las llamadas metástasis ante un diagnóstico de cáncer porque la persona aparte de su cáncer original ahora tras el diagnóstico, tiene miedo a morir, otro conflicto emocional nuevo. El cuerpo a pesar de su complejidad es muy sencillo en sus fundamentos, como todo en la naturaleza. De ahí que haya que actuar en ese origen del conflicto del cáncer a la par que con el cáncer en sí. En medicina china, eso lo contemplan desde el principio, por ejemplo, dicen muy bien... “si como médico debes coger el bisturí, es que has fracasado”. Porque la medicina china al contrario de otras medicinas como la occidental, donde “la energía” parece un cuento chino, nunca mejor dicho, los orientales lo tienen super contemplado. El Feng Shui, cómo está tu casa y las energías en la tierra, alimentos Yin y Yang, el Tai Chi, acupuntura para movilizar las energías, etc. Recordemos que las emociones son energías atrapadas que bloquean a estas en determinado órgano que enferma. Si a pesar de observar todo eso como médico, a tu paciente no has sabido darle la solución para que no somatice la enfermedad, eres un mal médico. En la medicina china los médicos cobran mientras sus pacientes están sanos, cuando están enfermos dejan de cobrar pues han fallado. 

Una visión totalmente diferente a la occidental…

Aquí en occidente la enfermedad es el negocio. Un negocio que mueve miles de millones. Si sanas la enfermedad, mucha gente dejará de cobrar esos millones.  La medicina china, al menos antes, era totalmente contraria. El médico cobra mientras la persona está sana, porque cuando ve desequilibrios energéticos, físicos, emocionales o espirituales, se los corrige para que no generen enfermedad. Hasta hace unos 50 años en occidente también se hacía así. El médico cercano de antes te conocía, conocía tu vida, conocía tu familia. Cuando estabas enfermo antes de ninguna prueba, se sentaba enfrente a ti sin mesa de por medio, te preguntaba como comías, como dormías, como ibas al baño y después, te ponía la mano en la rodilla y te preguntaba cómo iban las cosas por casa. Esa es la auténtica medicina, el auténtico médico, después se usan las máquinas y lo que haga falta pero lo primero el calor humano de alguien que se ocupa genuinamente por ti.

Desde aquí nos basamos en otros valores… el capitalismo, la ley del mercado… ¿La salud es un mercado?

Evidentemente, es un negociazo…

Basándome en mi experiencia personal y dentro de las inquietudes que me han ido surgiendo y respetando siempre, quienes decidan seguir sólo la medicina convencional, he podido observar una gran distancia entre una perspectiva como la vuestra, en la que se da mucha importancia a las emociones y la parte espiritual, y los programas o protocolos de la medicina convencional. Me he sentido bastante incomprendida al explicarles las otras cosas en las que me estaba apoyando y me han sido de gran ayuda. ¿Por qué crees que hay tanta distancia? ¿Por qué existe esa brecha entre diferentes planteamientos eficaces? 

Salía en la película “El Nombre de la Rosa”, la biblioteca famosa y Sean Connery decía: “Hay bibliotecas que están hechas para encerrar el conocimiento, no para que salga, sino para guardarlo”. La ciencia en occidente se ha convertido en algo para que no se mueva. El conocimiento es poder. Y realmente, los que tienen ese conocimiento saben, que si se libera, se generaliza, pierden poder, porque todo el mundo tiene acceso a eso. Lo que no se quiere, es que el verdadero conocimiento salga, porque pierden poder y con ello, dinero. Ya desde un principio te van adoctrinando, en la escuela, la universidad con el discurso de “esto no está demostrado científicamente”. Todo, absolutamente todo lo que es ciencia oficial hoy en día, en algún momento del pasado no estuvo demostrado científicamente y se consideraba imposible, estúpido, absurdo. Hoy en día, gran parte de lo que se enseña está absolutamente desfasado de lo que se sabe científicamente pero no interesa cambiarlo. Un solo ejemplo, se han hecho experimentos de vincular dos electrones para que giren en el mismo sentido. Después los han separado kilómetros y cuando han hecho cambiar el giro a uno el otro, instantáneamente sin que influyera la velocidad de la luz para nada, al instante ha cambiado de giro también. Ése experimento está más que realizado y solo ese experimento hace que se puedan tirar directamente a la basura todos los libros de física actuales, todos. ¿Qué ha pasado?  Que se sigue enseñando lo de siempre aunque se sepa ya que no es válido. Es muy simple, si la ciencia sólo puede conocer el 4 % de la realidad porque lo demás es materia y energía oscura, cómo te atreves a decir lo que es posible o no con el 96% de lo que desconoces, absurdo y absolutamente prepotente. En el fondo, la ciencia lo que no quiere es avanzar. Porque ninguno queremos cambiar. Tú has estudiado 40 años y lo que menos te apetece es que venga ahora alguien y que te diga “que eso que has estudiado durante 40 años, no sirve para nada”. No, claro, defiendes tu paradigma porque es el que paga tu hipoteca, paga el colegio de tus hijos, paga tu autoestima. En el fondo, el que se cierra, está defendiendo su territorio. En parte todos lo hacemos. Lo que veo mucho, en mi opinión con los oncólogos, es que están muy quemados, porque ven que hacen siempre lo mismo y apenas ven resultados. Y esto te quema, y cuando reaccionas en contra es por algo. Lo que pasa es que no te puedes permitir el reconocerlo, porque todo tu mundo se derrumba. ¿Cuántos oncólogos se han tenido que salir de la seguridad social por este motivo? Porque no aguantaban más tener que hacer siempre lo mismo por obligación sin que les permitiera la menor iniciativa distinta de lo dicho por la ortodoxia. Lo que se enseña, lo que dice la ciencia, hace años que está obsoleto.

¿Si se ponen a la contra pierden su prestigio?

Exactamente, te echan del colegio de médicos. Hay entrevistas de oncólogos que se han salido del sistema médico porque no aguantan más, y dicen: “Yo veo que hay más cosas pero como digas eso aquí, te crucifican”. Quieras o no eso quema.  Los médicos no son tontos, son gente muy inteligente y ven que eso no puede ser. Hay una charla del Doctor David Agus que explica en unas gráficas la evolución de la mortalidad por cada 100 mil habitantes del 1950 al 2001 en EUA. Explica como la muerte relacionadas a enfermedades de cerebro, corazón, ha descendido bastante,  en cambio el cáncer en los 50 años no ha bajado nada, incluso, hubo un aumento de un 0.5%. Con la inversión de miles de millones con las mejoras en cirugía, quimio y radio no se ha conseguido nada, y lo dice un oncólogo que está en el instituto de cáncer americano. Si durante este tiempo, y ante esta gran inversión económica no ha funcionado, ¿Igual hay que cambiar algo? Eso sí que sería método científico puro y duro, durante décadas lo que haces no funciona o apenas, el método científico exige que hagas otras cosas, pero esas otras cosas no son tan rentables y eso haría que alguien deje de ganar miles y miles de millones cada año. Por suerte, la gente está cogiendo conciencia. Incluso, nos comentó un médico, que por lo visto quieren abrir en Barcelona un máster en medicinas alternativas dentro del Colegio de médicos.  Lo quieren abrir no porque le apetezca, sino porque ven que el 50% de la gente que iban a sus consultas privadas no volvían. Ante esa pérdida de clientela prefieren poder realizar ellos esos servicios y limitarlo solo a los médicos.  La idea es volver a cerrar, mantener el monopolio. A pesar de esto, en Canvi es la persona la que tiene que decidir. Nosotros no decimos a nadie que camino debe seguir. Nunca le diremos nada sobre ese tema. La persona tiene que ser libre de elegir lo que pueda y quiera. Cada individuo tiene su propio paradigma y elige desde allí. Por ejemplo, cuando llega alguien a Canvi nuestro objetivo es darle el soporte personal y emocional, lo que haga con su parte física es su elección.  Le das información y luego que él decida, que se auto responsabilice de su sanación y de su vida. Realmente un cáncer es cuando no te estás responsabilizando de tu vida. De lo que sientes. Hay una contradicción muy grande entre lo que quieres y lo que haces. Ahí, sí que es donde estamos nosotros. De la parte médica opinamos a nivel individual, pero como entidad, no tenemos nada que decir. Derivamos a médicos para que ellos decidan, ya que son los que tienen los títulos, y esa es su función. Esta es mi opinión personal.  

Entonces, Canvi ¿sería un complemento que amplía la visión del cáncer?

Hay otras asociaciones respecto al cáncer y es perfecto, y hay gente que necesita esas asociaciones, porque necesita hacerlo así. La gente que viene a CanviI son personas que quieren trabajarse a sí mismas, coger las riendas de su vida. Y sino, aquí no tienen nada que hacer, porque en Canvi no nos vamos a responsabilizar de nadie, ayudamos a la gente a que coja su propia responsabilidad. Pero hay muchas personas que no les gusta coger su propia responsabilidad, prefieren... “Quítemelo doctor”, y es perfecto que sea así. Esas personas a Canvi no vienen, porque Canvi es “cambiar” y cambiar no nos gusta, generalmente hasta que la vida no te da una torta lo bastante gorda. 

A una persona que la diagnostican por primera vez y esta pérdida, cuando llega a Canvi ¿cuál sería el canal o procedimiento?

Se le hace una acogida de una hora, se le pide la voluntad, pues este espacio hay que sostenerlo. Se le explica qué hacemos en Canvi, nuestro enfoque de la salud, del cáncer, nuestra forma de ver las cosas. Si está de acuerdo y le resuena, perfecto y sino más perfecto todavía, pues ya sabe, que por ahí no es lo suyo. Si esa persona siente que Canvi tiene algo para ella, disponemos de diversos especialistas que se encargan: del sistema mental, emocional, energético, el sistema ambiental con geobiología, y como sistema bioquímico tenemos Kinesiología Holística. Como te comentaba anteriormente, la parte física no la tratamos, sino que nos centramos en la parte más sutil.  Esa es nuestra responsabilidad y a partir de ahí, la persona va pasando por los diferentes especialistas. Todos ellos, personas que hemos tenido familiares o hemos pasado por el cáncer y tenemos la experiencia de quien lo ha vivenciado.

Entonces, Canvi se sostiene de las donaciones voluntarias y ¿de qué más?

Pues de socios. Los socios son muy importantes para nosotros. Son  personas que sienten el mensaje de Canvi, que han pasado un cáncer o sus familiares, y  aunque hayan pasado muchos años siguen apoyando a Canvi, pues sienten que es una entidad tangible y saben cómo funciona. Aceptamos la voluntad dentro de las actividades que realizamos de las personas que no son socias y asisten, pues  es necesaria para que puedan seguir funcionando. Ser socio de Canvi implica además sostener una forma de ver la vida, de ver el mundo, de ver la sociedad. Otro mundo mejor es posible y apostar por Canvi es apostar por una entidad que se compromete con esa visión del ser humano, de la realidad.

Tema de voluntariado. Por ejemplo, una persona que le resuene mucho vuestra entidad ¿Cómo podría colaborar a parte de económicamente?

El tema del voluntariado es un poco delicado al dedicarnos al cáncer, hace falta gente muy concreta pues tocamos temas muy específicos. Llevamos 11 años y hemos pasado un filtro bastante grande. La gente que está aquí, lleva muchos años colaborando. Las necesidades que nos surgen son más perfiles técnicos. Por ejemplo, lo que necesitamos es un informático, alguien que sepa de edición de video, o realizar tareas administrativas. Si alguno de los lectores está interesado, que se pongan en contacto a través del correo: canvi@canvi.org

Cuando se crea una entidad, siempre se crea en una dirección, un hacia dónde queremos llegar. Por ejemplo, hay entidades que quieren erradicar la pobreza, en el caso de Canvi ¿sería acabar con el cáncer?

Aunque pueda sonar muy fuerte, erradicar el cáncer sería del todo contraproducente pues la persona no sería consciente de que tiene que sanar en su vida. El inconsciente, es algo muy potente,  y si no  lo puede decir a través del cáncer, se inventará otra enfermedad para comunicarlo. Al inconsciente, a la vida, no le vale una carta devuelta que ponga dirección desconocida. Si algún día compensa económicamente sanar el cáncer y se pone en marcha no quiero ni imaginar qué enfermedad generaría el cuerpo para hacernos llegar su mensaje igualmente. Si una pastilla te sanara del cáncer y pudieras tomar conciencia de que está mal en tu vida y solucionarlo, sería perfecto. Pero tomar una pastilla y no solucionar tus conflictos vitales no te lleva más que a alargar tu dolor sin que haya algo lo bastante grave para que tomes decisiones en tu vida. Parafraseando a la biblia “ Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres “ podría decirse “Tomaras la pastilla y te seguirás ocultando la verdad que te podría hacer libre “ . Digamos que el cáncer es el bicho conocido. Como te digo,  si se encontrara algo para sanar sin más, la gente no tomaría conciencia. Como anécdota por ejemplo, tenemos una persona conocida que es cocinera y da clases de cocina mediterránea a extranjeros y nos explicaba, que le venía un chico con una bomba de insulina tremenda y seguía comiendo arroz, bebiendo alcohol. Esa persona no ha tomado conciencia. La medicina le da un parche para que no piense qué le pasa. En el fondo, la medicina en sí es maravillosa, podría hacer un trabajo increíble, y las pastillas para eso están. Te duele la cabeza y te tomas una pastilla para que se te pase el dolor, pero luego pregúntate “¿Por qué te duele la cabeza?”. Y la cirugía para el cáncer, ha salvado muchísimas vidas. Ha avanzado técnicamente tanto que nos ofrece la oportunidad de alargar años de vida y tiempo para trabajar a nivel personal, para tomar decisiones, para ver qué está pasando en nuestra vida... La cirugía ha sido un avance increíble. En tema de quimio y radio, en cambio, hay mucho de qué hablar, hay mucho debate. 

Entonces dentro de este servicio de ayuda, de soporte dentro de esta visión de vida, ¿hay un fin más allá?Lo hay y es muy tangible. El sueño de Canvi y que ya está desde el origen, es la casa de reposo. Es un tema clave, porque vemos que la persona necesita coger conciencia y el cáncer, generalmente, son emociones que nos duelen y quien te puede afectar más, son las personas de tu entorno más cercano.  Muchas veces, el cáncer está relacionado con dolores emocionales fuertes relacionados a las personas que más quieres o por lo menos con los que tienes más vínculos emocionales, como es el caso de tu propia familia. Entonces, si  puedes durante un tiempo, salir de ese entorno, poder verte a ti mismo desde fuera, poder cuidarte, tomar una dieta adecuada, hacer actividades adecuadas, pasear por la naturaleza, en resumen, estar en un lugar donde te puedas reconstruir; donde puedas ver qué quieres y qué no, en qué te estás traicionando en tu vida, qué estás haciendo y que no. Eso es clave. Los balnearios llevan toda la vida. En medicina china también lo contemplan, ante enfermedades graves, los sacan de su entorno. Es una manera de estar tú, contigo mismo. Hoy en día, afortunadamente hay cientos de terapias, hay tantas que ya no se ni cuantas hay, pero todas están enfocándose a lo adecuado, a lo energético, al inconsciente, a lo sutil. Cuando la emoción llega al cuerpo, que es lo más tardío de todo, todas estas terapias se están basando en eso, en ir al inconsciente: la hipnosis, el pnl. En la búsqueda de solucionar las cargas emocionales antes de que somatice.  Pero si somatizan y te puedes aislar de todo eso que te está produciendo estrés, si te puedes reconstruir, en un sitio sano con gente que te acompañe para después volver a tu vida de otra forma, podrás ver qué quieres o no, desde una paz interior, una sanación interna. El poder aislar para reconstruir para nosotros es la clave. Canvi ha madurado mucho como entidad y el siguiente paso natural es este.  El poder conectarse con lo más básico en un entorno natural. Volver al origen es necesario, siempre sin renunciar al momento que vivimos. Se trata de integrarlo todo. Lo mismo con la medicina convencional y la medicina natural o complementaria, se trata de confluir. Es ridículo ir en contra de la medicina hospitalaria, ir en contra, es ir contra las personas que tienen cáncer. Unir los extremos es lo que toca, se trata de integrar y ver qué hay en común. 

Desde esta visión, la idea sería ver cuál es el objetivo común ¿Quizás un cambio dentro de los valores en los que se fundamentan las cosas a todos los niveles?

Efectivamente, desde todos los niveles. Crear una sociedad nueva y empezar de nuevo. Mirar lo que es realmente importante y como conseguirlo. 

Me hablas de madurez dentro de la entidad, durante estos 11 años ¿Qué cambios habéis notado?

El más significativo ha sido el auge de internet. Antes la información no estaba ahí,  ahora está casi toda. Antes tenías que buscarla. Al principio Canvi recibía mucha gente porque las charlas que dábamos no había otro sitio donde recibirlas. En internet no las encontrabas. Ahora viene gente con demasiada información, porque se ha saturado tanto en internet que tienen un cacao mental impresionante. Lo primero que debe conseguir una persona es salir del pánico que le lleva a aferrarse a todo. En Canvi te ayudamos a centrarte y que desde esa paz se pueda tomar decisiones más inteligentes. En eso te ayuda Canvi a encontrar tu centro, a ser coherente contigo mismo. Desde ahí puedes sanar, el cuerpo te puede acompañar o no, pero puedes comenzar a sanar cuando eres capaz de conectarte contigo mismo. Saber qué quieres, qué no quieres; qué te gusta o qué no te gusta; conocer qué es lo que te está reconcomiendo por dentro para que te salga un cáncer. Cuando eres consciente de eso, tienes tu vida a tu disposición, hasta entonces, eres un esclavo de tu vida.  Desde esta visión, puedes elegir, qué quieres crear en ella. Por otro lado Canvi,  aparte de cáncer y vida, es cambio en catalán. Por ejemplo, lo que se se sabe sobre la alimentación. Cada especialista dice una cosa distinta, médicos que dicen una cosa y médicos que dicen otra, al final tú eliges la verdad que mejor te sirva y la que más te resuene. Encerrarte en un patrón es lo que te enferma. La vida es fluidez. Quedarse encajonado en un determinado tema, es lo que a la larga, si no se ajusta a tu realidad, con el tiempo, reventará por algún lado. Desde Canvi también lo hacemos. Para que te hagas una idea, para nosotros la dieta alcalina, en teoría era la madre del cordero de las dietas, pero a través de unas charlas nos dimos cuenta de que había otras opciones, como la dieta cetogénica. Y hemos cambiado nuestro paradigma. 

¿Me estás explicando que el cambio no sólo es de las personas que llegan aquí, sino también de Canvi?

Sí, porque sino nos estaríamos traicionando, nos meteríamos en la caja de que esto es lo bueno y lo demás es lo malo. Sería contrario a nuestros valores. Para nosotros, el poder cambiar la manera de ver las cosas, es sagrado. ¿Si no qué haces aquí? Si eres el primero que te bloqueas en patrones, en ideas. Eres tú que tienes miedo a verte a ti mismo como entidad,  incluso. Y no necesitas que venga un cáncer como entidad. Antes te das cuenta que la vida te está enseñando otra cosa y hay otras opciones. No te encierras en una idea y te tienes que pegar la torta más fuerte para cambiarla. Cuando se ve, hay que abrirse. De eso se trata, abrirse a lo bueno que lleva todo. A veces hay gente a la que la quimio le va bien, ¡pues bendito sea!. Aquí llegan muchas personas que hacen las terapias de Canvi y hacen su quimio, su radio y su cirugía, un 80 % de los que nos llegan son de este perfil. Muy pocos son los que se niegan a seguir la medicina, y tampoco es bueno que se metan en la caja de que la medicina convencional no es buena. ¿Igual la medicina oficial tiene algo bueno para ellos?.


Está claro que una mente cerrada no es sana. Pues en el fondo te estás encerrando a una creencia que es dogmática…

No estás con la realidad, estás con un dogma.  Me gusta destacar esta idea porque en Canvi cambiamos. Con el tema de la dieta pasa mucho. Haz una dieta que no te debilite, no te pongas a tomar todo el día pizza y coca cola, pero si el finde te quieres hacer un relax, pues hazlo. Se trata de una dieta que te mantenga sano, feliz y fuerte. Hay gente que viene de una alimentación normal y de repente se pone a ser crudivegano. En una semana o dos está que se cae por el suelo. Igual este tipo de dietas las puede hacer alguien que lleve 30 años como vegetariano; si la sigues tú que has comido hasta ayer Phoskitos, pues te mueres de hambre.

Es verdad lo de los extremos, pero cuando te diagnostican, tienes tanto miedo que te lleva a ser radical, estás muy vulnerable a opiniones y soluciones…

Por eso. Te dicen, ves a hacer esa terapia y vas, salen mil cosas que te pueden sanar y las pruebas… hasta saturarte y sin sentido.

Hay tal miedo que te agarras a un clavo ardiendo…. Yo fuí testigo de esto, quise abarcar tanto, que acabé saturada de información. Al final tuve que centrarme y observar mi cuerpo, sobretodo en los momentos de la quimio. Tuve que sentarme y preguntarme ¿Cómo me siento? ¿Qué es lo que mi cuerpo está dispuesto a tomar y qué no? ¿Qué tiene coherencia para mi? Al llegarme diferentes opciones e ir a todas me sentí medicalizada pero de cosas naturales, parecía la niña de las pastillas verdes... 

Al final, el que te va a sanar, eres tú y sólo tú. Ni Canvi ni nada. Eres tú cuando te conectes contigo mismo y  empieces a tomar decisiones en tu vida. Y después, si tu cuerpo te puede acompañar mejor. Si no puede sanar tu cuerpo por lo menos puedes decir  “me muero pero consciente de que por primera vez en mi vida he elegido yo mi propio camino”. 

Ya que lo comentas, un tema muy importante es la muerte. Vosotros también la tratais desde una realidad, que es que todos nos vamos a morir y disponéis de un servicio muy interesante al respecto, pues existe esa idea, ese pensamiento de Cáncer =  Muerte…

Aquí hay que quitar lo que te limita y si tu miedo a la muerte es muy grande, eso hace que empeores a nivel físico y empeores de salud, pues estarás tenso, estarás nervioso y asustado… La muerte hay que tratarla, evidentemente, porque si no, te estresa. El acompañamiento a la muerte lo hace una enfermera especializada y es simplemente ir gestionando emociones de miedo y angustia ante el final de la vida.  Al final nos tenemos que ir todos y cuanta más paz consigas para marcharte, más tranquilo te irás. No sólo es para personas enfermas, sino para todo el mundo. Como dice Ana “la muerte como maestra de vida”, si le tienes miedo a la muerte le tienes miedo a la vida. Si no la ves como algo natural, la muerte se convierte en algo que te bloquea la vida. De lo que se trata es mirar la muerte con la mayor tranquilidad posible. 

Una frase para terminar dirigida a los diagnosticados. 
"Tu cáncer te está dando una oportunidad para que sanes tu vida" 

Muchas gracias Cándido por compartir toda esa sabiduría y experiencia. 


Cándido Granada
Presidente de Canvi
Terapeuta Holístico

Datos de contacto:

lunes, 21 de noviembre de 2016

Una historia de vida: Susana Lozano, una luchadora sin tregua

Tener la oportunidad de hablar de manera profunda sobre la vida con otras mujeres me llena de vida y ganas de hacer más al respecto. Mujeres que comparten conmigo detalles íntimos de su vida y que tienen el valor de poder hacer pública su historia, me da esperanza de que algún día ese rol de la “mujer sacrificio” vaya cambiando. Hoy por hoy, la mujer es aún la que lleva el mayor peso de la familia desde los aspectos organizativos y la parte emocional.  Aunque por suerte, encontramos muchos hombres que participan de forma activa con las tareas de la casa y el cuidado de los niños, las mujeres no somos capaces de abandonar el rol de cuidadora que tan bien nos han inculcado, y en momentos como es un diagnóstico de cáncer, se hace muy difícil el poder pensar simplemente en lo que necesitamos nosotras. Observo también, que el amor hacia los hijos puede ser un arma de doble filo. Por un lado, ocupa el espacio para estar plenamente con una misma, y por otro, supone la fuerza para sobrellevar la enfermedad.
Hoy tenemos la historia de Susana Lozano, mujer de 40 años que reside en Badajoz (Extremadura), que después de ser diagnosticada de Síndrome de Lynch y ser intervenida de forma preventiva, nos cuenta su historia.

Así comienza...

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Susana Lozano en la puerta de su peluquería
Soy diagnosticada del Síndrome de Lynch. Antes del diagnóstico era una chica muy alegre, muy trabajadora. Como me decía mi padre, era una hormiguita. Pero siempre he tenido mucha ansiedad, depresión, he sido un poco susceptible a las cosas, a enfermar. Cuando me diagnosticaron el Síndrome de Lynch fue un palo. Estuve cerca de dos años que no era yo, que todo me daba miedo “Me voy a morir de cáncer”- pensaba.  La enfermedad viene de mi madre, que la heredó de mi abuelo. En la familia,  de tres hermanas, dos estamos diagnosticadas. Y lo cierto, es que después de operarme, no soy la misma.

¿Cómo se detectó el Síndrome de Lynch en tu familia?

Todo empezó por mi madre que a los 53 años, le diagnosticaron un cáncer de colon con metástasis en el hígado. Su hermana 10 años antes que ella, ya tuvo un cáncer de colon. Le dieron su quimio, le cortaron un cachito de tripa sin saber que éramos Síndrome de Lynch y a los 5 años, mi tía, volvió a recaer. Mi madre tras el diagnóstico murió en 1 mes como consecuencia de la metástasis hepática y mi tía murió al año siguiente. Así que, murieron las dos hermanas en menos de dos años. Al poco de morirse mi tía, a mi hermana con 33 años le diagnosticaron un cáncer de colon. La operaron. Le quitaron el colon entero. Le hicieron una colostomia y tuvo bolsita cerca de un año, junto su quimioterapia. Fue entonces cuando empezaron a pensar que éramos Síndrome de Lynch. Nos hicieron las pruebas y me diagnosticaron. Gracias a dios, mi operación fue preventiva porque no aguantaba las colonoscopias. Tenía pólipos muy pequeñitos y cuando me la hacían, lo pasaba muy mal porque tenía el colon muy estrecho. Me operaron preventivamente y me quitaron el intestino grueso, útero y ovarios.

¿Cómo lo llevaste?

Lo llevé fatal porque, sin tener nada, de un día para otro quitar todo, fue un poco duro. Gracias a dios me quedé mucho más tranquila porque reduces mucho el riesgo de sufrir un cáncer, pero los efectos secundarios de la operación son muy fuertes. Diarreas crónicas, te levantas por la noche con un insomnio fatal, cada dos por tres estás en el baño, tienes las heces ácidas y eso provoca fisuras en el ano, hemorroides, de todo un poco... La verdad es que la calidad de vida no es la misma, pero nada, a intentar pensar en positivo. Lo hice porque es un seguro de vida para lo que tenemos. Pero claro, no lo llevo muy bien, la verdad. Llevo 3 años luchando desde que estoy diagnosticada y necesito tratamiento psicológico, necesito medicarme porque me dan muchos ataques de ansiedad y de pánico. Pero bueno, ahí vamos de poquito a poco, viendo que más o menos nos vamos arreglando.

Cuéntame un poco sobre Susana antes de operarse.

Tuve una infancia un poco jodida, y cuando me tocó el Síndrome de Lynch pensé “Vaya, encima esto”. Cuando era pequeña me cayó amoniaco en un ojo y me quedé ciega, perdí un 100% de visión. Tengo mi ojo debajo de una lentilla de cristal que se pega. Esto me limita bastante. Tengo que descansar bastantes horas al día, y es muy molesto.
Y bueno... muchas cosas que me han pasado que no me han favorecido mucho. Me separé con 23 años con un niño de 8 meses, llevaba 1 año casada. Ha ido la cosa desgracia por desgracia y esto último, me ha matado. Aunque tengo mi pareja que me apoya mucho. Llevo con él 11 años y es una persona maravillosa, que entiende lo que me pasa en el día a día y me ayuda muchísimo. Es un tío super positivo (...). Por suerte, siempre he mirado el lado positivo. Pero pienso, “jolín, es que a lo largo de mi vida me han pasado muchas cosas” y creo que soy fuerte, aunque piense a veces que no es así.
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Peluquería de Susana

Y ahora...

Es una pena que con las dolencias que tenemos, que seas autónoma, peluquera. Me tiro 10 horas en la peluquería cada día. Con unos dolores musculares horrorosos, con un secador que te agobia, te ahoga y que digas ”que no hay nada para que puedas tener una vida más tranquila, una reducción de jornada, algo”. Las autónomas, nos llevamos la peor parte, pero yo realmente, necesitaría bajar el ritmo. Porque me siento tan agobiada y llego a casa, y no disfruto de la vida. Me acuesto, solo tengo ganas de estar acostada, no quiero que me hablen, porque estoy muerta de cansancio. La calidad de vida que te queda tras la intervención, no es la que tenías antes. Antes me comía el mundo, nunca estaba cansada, estaba siempre estupendamente. Claro, encontrarte  en un cuerpo que tiene ahora 40 años, cuando te quitan todo a los 37 y sientes que te han echado 10 años encima, que no eres capaz de hacer las cosas, que no puedes, y te ves impotente (...) Con esta menopausia y la intervención, a la hora del sexo, pues lo mismo. Te quitan el útero y los ovarios y no eres la misma persona. Tiene unos efectos muy malos. Te encuentras que tienes una pareja joven, tú eres joven y es muy difícil de tirar para arriba, porque por más que lo intentas, no lo consigues. Pero bueno, lo que digo, siempre mirando lo positivo, esto es un seguro de vida. Además, estamos muy revisadas, pero hay que concienciarse y la verdad, a mí aún me cuesta muchísimo. Espero que el día de mañana lo vaya viendo de otra manera.

¿Algún cambio en relación a la alimentación, planes de salud alternativos, etc.?

La dieta me la miro mucho, sigo las indicaciones de mi cirujano y el nutricionista. Aunque comencé con cosas suaves, ahora puedo comer de casi todo, aunque lo hago más suave. Lo único es que me encanta la verdura y sólo puedo comer una vez a la semana porque me suelta mucho. Intento comer lo que me sienta bien, pues no me sale a cuenta comer algo que me cae mal y estar todo el día mala. Por el tema de la menopausia, comencé a tomar pastillas naturales, como sabéis no podemos tomar nada de estrógenos por el riesgo de cáncer de mama y estuve dos años con lo natural, pero la verdad es que no noté mucho y las dejé de tomar, pues gastarse 39 euros al mes y que no notes nada...

Explícame en la actualidad ¿cuáles son las motivaciones de tu vida, qué te hace feliz?
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Susana Lozano
No todo es negativo en la vida. Desde que me he operado me he dado cuenta de que la vida hay que vivirla a tope, que hay cosas muy bonitas. La vida es para vivirla y no mirar para atrás. Por las mañanas me levanto, tengo sólo un niño, lo he criado yo sola y me ha costado mucho tirar para adelante. Es lo mejor que me ha pasado en mi vida, y por él me levanto todas las mañanas para que no le falte de nada, para verlo feliz. También también tengo a mi pareja que es una persona espectacular, que es un tío super positivo, que me ayuda si me caigo cincuenta veces. Siempre está ahí para todo, me hace racionalizar mucho, es como mi psiquiatra particular. Por otro lado, me gusta mucho la música. Cuando estoy mal de ánimos me pongo música y bailo. Me gusta la salsa, la danza del vientre. Siempre que puedo me apunto a bailar en alguna academia. Me encanta salir a bailar por ahí. Hacer cosas para sobrellevar lo mejor posible este tema y desconectar.

Desde aquí quiero dedicarle unas palabras a Susana, esta mujer cariñosa, fuerte y luchadora, que cada día se levanta a abrir su peluquería y echar para delante a su familia. Porque la vida a veces, no nos lo pone fácil pero en casos como este, queda demostrado que el espíritu femenino es tan grande y poderoso, que nos ayuda a seguir al son de la vida que nos toca bailar, poniendo la alegría de las notas de nuestro corazón en todo lo que hacemos, en el caso de Susana a ritmo de salsa, ¡Azúcaaaar!

Un abrazo belleza

Conchi Gil



lunes, 14 de noviembre de 2016

Después de 462 días... algunas reflexiones

Este mes de noviembre supone el volver a enfrentarse a un conjunto de pruebas que afirmen que todo sigue bien, que mi organismo está sano y acepta el reto de seguir "vivito y coleando". Durante estos días notas como la tensión en tus músculos aumenta y tu estómago se encoge involuntariamente. Como sabéis los que habéis pasado por algo parecido, no se puede evitar y es lo normal. Forma parte del proceso, y es una cosa más que hay que aceptar y saber llevar bien.

Ahora con un poco más de perspectiva siento mi cuerpo con sus nuevas "cositas". Cuando me pregunto ¿en qué me ha ayudado tener cáncer? En mi caso, está clarísimo que ha sido el vehículo para ser más auténtica, más sincera conmigo misma y descubrir qué es lo que es realmente importante, qué es lo que quiero y reconectarme a mi esencia natural y a la de la vida. En resumen, me ha dado la oportunidad que yo no me daba. Ha supuesto un movimiento emocional y espiritual en todos los sentidos. Pero también, ha habido cambios físicos. De eso precisamente quiero hablar hoy. Aprovecharé para compartir mis reflexiones personales por si pueden ser de ayuda. 

Después de 462 días tras la operación en la que se me practicó: Histerectomía total (fuera útero); anexectomía bilateral (fuera trompas y ovarios); linfadenectomía pélvica (15 ganglios) y paraaórtica (12 ganglios) y omentectomía (fuera grasa que recubre el intestino), y pasar quimioterapia, radioterapia y braquiterapia, soy más consciente de las secuelas que me han quedado. ¡Y sí, siempre dando gracias por seguir viva! Lo que no quita que sea consciente de las cosas que siento y que han cambiado en mí. 

EL LINFEDEMA Y EL INSS
Aún sigo de baja. El miércoles pasado asistí a mi revisión en el INSS y el trato fue muy correcto. Lo que no me quedó claro es... ¿qué va a pasar con mi vida laboral? Debido a la extracción de los ganglios linfáticos de la pierna derecha y la posterior radioterapia en la zona del iliaco, si quiero prevenir la aparición de Linfedema (inflamación de la pierna por la salida y acumulación de la linfa) no es conveniente que realice ejercicio intenso (correr, saltar, ejercicios de fuerza, etc.) ni sobrecargar la pierna con demasiado ejercicio. Por otro lado, me ha quedado un dolor continuo en la zona sacra y la lumbar, el cual están estudiando y de cara a enero sabremos si es artritis resultado de la radioterapia. También, se me ha herniado la cicatriz por dos lugares y estoy pendiente de intervención. Visto el conjunto de cositas hermosas que me han llegado de regalo, aún estando estupenda, más guapa y feliz que nunca... ¿Me pueden explicar cómo podré volver a hacer mi trabajo como "monitora de aerobic" con este panorama?. Mi profesión hasta el momento es física y la prevención parece que no se contempla demasiado en nuestra legislación, es batalla perdida sin disponer de un informe donde algún médico ponga textualmente, que no puedo realizar mi trabajo habitual a largo plazo. Según me dijo la doctora en el INSS, el que tenga hernias no es motivo de baja, el dolor con pastillas y como mi pierna no se ha inflamado... Mi intuición me dice que me darán el alta y a buscarse la vida. Pero, más vale no precipitarse y esperar con tranquilidad el veredicto y ver cuál es la realidad a gestionar, hasta el momento, calma. Aunque tengo muchas ganas de comenzar a mover mi vida y dejar atrás este proceso de incertidumbre que me tiene algo paralizada.  

TRATAMIENTOS Y CAMBIOS EN LAS ENCÍAS Y LOS DIENTES
Hace dos semanas por fin, fuí al dentista. Con el tema del tratamiento (quimio y radio) hay riesgo de infección y  al tener las defensas bajas, no es recomendable ir. Después de tanto meses, mis dientes necesitaban un repasito y una limpieza urgente. Ya me había hecho limpiezas bastantes veces pero esta vez, aluciné de cómo ha afectado el tratamiento a mi sensibilidad y la salud de mi boca. Todo era sensación y un dolor que nunca había sentido. Tuvieron que anestesiar toda la boca y aún así, tenía sensibilidad. De verdad que aluciné. Por lo visto, la quimioterapia te afecta al hueso y las encías, cambia el Ph de la saliva generando más placa y aumentando el riesgo de caries. Después de la sufrida limpieza mi boca quedó dolorida y hasta me salieron llagas. Tardé una semana en poder comer bien. Hoy he regresado y me han recomendado el hacer un seguimiento continuo, limpiezas cada tres meses en el primer año para evitar problemas más graves. Así que, las personas que hayáis pasado por tratamiento, tomaros un tiempo para cuidar vuestros dientes y en tal que podáis, pedir hora con vuestro dentista. 

MOLESTIAS ABDOMINALES Y ADHERENCIAS
Desde verano tengo unas molestias en ciertas zonas del abdomen. Son sensaciones nuevas unidas a los movimientos de mis intestinos. En la zona alta cerca del hígado, de vez en cuando tengo sensación de flato. Unos pinchazos que igual que comienzan se van. Quiero suponer que son las adherencias de la intervención de los ganglios de la paraaórtica y en tal que tengo algo de gases, no veas con el dolorcito. En la parte de la intervención de los ganglios de la pelvis y la posterior radioterapia, también tengo molestias. En este caso, el dolor es más intenso y localizado en una zona muy concreta. Movimiento de gas en el intestino, punzada profunda que me hace pararme en seco. Y por último, siento unos tironcitos cerca de la vejiga que afectan al movimiento de mi pierna izquierda. Tengo una sensación interna de tirantez que varía según como esté y se acentúa cuando tengo mucho pis. 
Pues ahí estoy con mis tironcitos variados que cambian y se acentúan según el día y como estén sobretodo, mis tripas y la tensión de la musculatura del periné. Por suerte, comencé a ir a fisioterapia especializada en ginecología y trabajo visceral. Sus masajes son un alivio a las tensiones que se crean en las zonas que han toqueteado y biopsiado por doquier. No hay que conformarse con estar viva, sino que hay que buscar la manera de mejorar nuestra calidad de vida buscando opciones que nos ayuden. 

SEXUALIDAD DELICADA
Este es el tema más delicado. Soy una mujer de mentalidad abierta en el plano sexual. No tengo demasiados prejuicios ni tabús. No me cohibe el hablar sobre mi sexualidad. Siempre he disfrutado de una sexualidad libre y placentera. Conozco mi cuerpo y se como proporcionarle placer. Aún así, después de la intervención y los tratamientos, te sientes muy perdida y desanimada. Sientes que una parte de ti ya no responde con la agilidad y la entrega de siempre. Tu vagina es la que peor parada ha salido pues está rígida y seca. Le cuesta ponerse en marcha y la penetración se hace bastante dolorosa. La menopausia impuesta hace que la líbido baje muchísimo (lo que no significa que no tengas deseo, experimentes morbo o placer). Lo que pasa, es que necesitas trabajar mucho más la parte mental, esa que hace que se despierte el deseo, las ganas de jugar. Tu cuerpo se ha vuelto mucho más exigente y reclama millones de caricias, a un ritmo diferente, más lento, más dulce. Sentirte deseada, es básico, al igual que conseguir complicidad con tu pareja. Comunícale desde el corazón, cómo te sientes y le harás un favor, pues seguramente, él tampoco sabe bien qué hacer. Tras algunas de las dificultades con las que te encuentras para conseguir una excitación plena, es importantísimo el experimentar en soledad, el dar el espacio y los mimos que tu cuerpo necesita, sin exigencias, sin prisas. No focalizar el sexo en las zonas ni prácticas que son más delicadas, sino más bien, centrarse en otras opciones, porque "haberlas haylas". Al final es tomárselo como una oportunidad de autoaprendizaje y experimentar, experimentar...


Antes las pequeñas dificultades con las que nos podemos encontrar tras procesos de enfermedad, cirugía y tratamientos médicos, pienso que lo importante a parte de aceptarlos, es buscar opciones. Llamarlas si queréis alternativas, pero sea lo que sea, que nos ayuden a recobrar nuestra calidad de vida. Creo que no nos podemos conformar tras la idea de que estamos vivas y por ello, aguantar las molestas secuelas. Ya digo yo, ¡qué agradecida estoy! pero... ¿Y si buscamos remedios para disminuir dentro de los que se pueda, las continuas molestias o dificultades más allá de lo convencional?
Por otro lado, he descubierto que poder compartir mis inseguridades, el comentar con otras mujeres mis dudas, mis sensaciones, ayuda a quitarles peso, pues ves que lo que te pasa a ti es bastante normal, y hasta, se encuentran soluciones, pues varias experiencias, son mucho más fructíferas que una sola. En estos casos, aprovechemos el colectivo para exponer nuestras ideas y experiencias. Os invito amigas, a dejar vuestros mensajes dentro del apartado de mi blog, ya sean preguntas o experiencias vitales que os gustaría compartir. 


Os mando todo mi cariño,

Conchi Gil 




lunes, 24 de octubre de 2016

LA IMPORTANCIA DE LA MEDITACIÓN PARA NUESTRA SALUD Y FELICIDAD

Como hemos ido diciendo en post anteriores, la SALUD es el compendio de varios elementos en completo equilibrio. Es tan importante el cuidar nuestra alimentación o hacer ejercicio como el dejar espacio a nuestras relaciones sociales o el aprender a mantenerse conectado a uno mismo y a nuestro entorno mediante “la atención plena”, la conciencia del momento presente, del ahora.  En la actualidad, esta última cuestión parece misión imposible. El ritmo trepidante del día a día nos sumerge en una actividad mental continua sin descanso, que en muchas ocasiones nos hace llegar agotados al final del día y teniendo una sensación de pasar veloz entre los acontecimientos que nos suceden.  Según he ido profundizando en el tema, existe la manera de poder entrenar nuestra mente y con ello, ayudar a nuestro cuerpo a encontrarse en un estado de calma y de conciencia, además de ayudarnos a la toma de conciencia de nuestra propia vida y a esos detalles pequeños, que dentro del huracán, pasan totalmente inadvertidos. 

Hoy tenemos el placer de poder recibir la opinión profesional de Joaquim Baulenas en relación a la importancia de la meditación en relación a la salud:

Desde tu visión ¿Qué es la meditación? ¿En qué consiste? 
Si me permitís, para hablar de este tema haré referencia a una persona que para mí ha sido y sigue siendo un modelo tanto a nivel humano como a nivel espiritual, con el que he compartido este domingo pasado una de las jornadas de meditación que el guía. Es Esteve Humet, fue monje en Montserrat, es psicólogo, y pasa gran parte de su vida entre la India (bebiendo de diversas fuentes espirituales) y Mallorca, donde reside habitualmente. Comparto la definición de meditación, en el sentido de un camino hacia el silencio interior, camino de aprendizaje a descubrir este espacio interno de quietud, que nos permite conectar con nuestra fuente (según Wyne Dyer) nuestra intuición, nuestro Yo (con Mayúsculas, según Esteve). Este viaje interno hacia un estado de relajación, quietud, silencio, donde el protagonista es la sabiduría interna que todos poseemos, pero que algunos quizás aún no hemos descubierto, y que cuando lo hacemos; aparece el amor a los demás, la confianza de estar acompañados y guiados, la sensación de bondad, de que todo está bien, de tener las respuestas correctas, etc. Este estado, en el cual podemos des identificarnos con nuestro yo (pequeño) que juzga, critica desconfía, tiene miedo, quiere poseer, y a partir de ahí, centrarnos en el momento presente, al aquí ahora, que nos conducirá al futuro, aceptando lo que es como tal. Es lo que es nos dice también Eckart Tolle.
¿Qué efectos beneficiosos tiene sobre la salud? 
Los beneficios de aprender a meditar y practicarlo, nos permite desconectar esta parte izquierda del cerebro donde reside nuestro Ego, que utiliza muchas estrategias para tener el control, y en consecuencia nos conecta con el miedo, la duda, la necesidad, la desconfianza y tantos otros estados que le permiten tener el poder, y conectar con nuestro ser esencial, sabio, amoroso, que no juzga, con nuestra intuición que nos guía hacia el camino correcto, en definitiva, nos abre a esta paz interior que es también el alimento de nuestro organismo y por lo tanto, lo conduce hacia el equilibrio físico, emocional, mental y espiritual. 
¿Cuál sería el entorno ideal para meditar?
El espacio deseable para meditar, sería un lugar donde podamos estar tranquilos, cómodos, sin que nada ni nadie nos interrumpa, la hora a ser posible por la mañana temprano o por la tarde-noche, y el tiempo, al principio podemos practicar durante 15 o 20 minutos, para ir alargando en función de la necesidad de cada persona. 
¿Cada cuánto se aconseja meditar?
Es aconsejable meditar un tiempo cada día aunque sea poco, para ir aprendiendo y tomando el hábito. Cabe decir también que esto es muy personal, y que hay bastantes propuestas, protocolos, pautas, de meditación, al principio quizás pueda parecer un poco aburrido, árido meditar para las personas que estamos constantemente conectados con nuestro hemisferio izquierdo. Meditar es un camino, un viaje hacia nuestro espacio interior de silencio para conectar con nuestro ser esencial.

Desde este mes de octubre en la Estrella de Betlem, Joaquim está ofreciendo unas sesiones de meditaciones guiadas las cuales os invitamos a probar.

Joaquim Baulenas: Master PNL, WingWave, Hipnosis Ericksoniana
SESIONES DE MEDITACIÓN
  • Miércoles de 14:15 a 15:00
  • Viernes de 9:00 a 9:45

ESTRELLA DE BETLEM
Rambla de Brasil 37
08028 Barcelona
Telf. 934119815
herbodieteticaestrelladebetlem@gmail.com
www.estrelladebetlem.com
www.facebook.com/Estrella-de-Betlem



Esperamos esta información sea de utilidad. ¡A VIVIR DISFRUTANDO!

Conchi Gil
Autora de Cáncer experience

sábado, 15 de octubre de 2016

Una historia de vida: Vanessa Fornieles, la alegría de la superación

A Vanessa la conocí en un contexto bonito de ayuda a los demás. Ambas, colaboramos en una entidad sin ánimo de lucro que ofrece un servicio de apoyo a personas en exclusión social. En esos momentos, Vanessa era una estupenda compañera siempre dispuesta a echar una mano. En la actualidad, es una gran amiga, persona importante en mi vida y de gran ayuda en el momento de vivir mi diagnóstico. 
Al conocerla, jamás hubiera dicho que esa muchacha sonriente colega de todos, tenía detrás una difícil historia de la cual, salió fortalecida, siendo la persona que hoy es, una mujer maravillosa, alegre y vital.
Conchi Gil y Vanessa Fornieles
Le diagnosticaron un cáncer de mama a los 25 años que la hizo pasar por operación, quimio y radioterapia. Cuatro años después la volvieron a diagnosticar del otro pecho, repitiendo el proceso de forma más intensa. De esto hace casi 10 años y ahora se encuentra SANA y lo más importante, FELIZ.
Quiero agradecer la gran apertura y confianza que muestra, y por compartir ese nivel de consciencia y de trabajo personal que se refleja en toda su historia. 

Para comenzar la entrevista, me podrías explicar… ¿Cuál era la vida de la Vanessa antes de que la diagnosticaran? 
Ufff, yo he cambiado mucho, mucho. La gente que me conoce desde pequeña ha sido testigo, a algunos les ha gustado el cambio, pero también, a otros, les ha costado y hay quien no lo lleva tan bien. Porque me he vuelto bastante radical en algunas cosas, ya no pierdo el tiempo en tonterías.
Y antes sí lo perdías… 
Antes si, antes priorizaba a los demás antes que yo. 
Pon un ejemplo… 
Pues en vez de pensar en mi felicidad, pensaba siempre en la de los demás, yo era la última. Prefería, pasar un momento mal o hacer algo que no me apetecía y ahora ya no. Si hay algo que no me gusta no lo hago, hay excepciones, claro. No lo hago por quedar bien, no lo hago por hacer feliz al otro, no lo hago porque yo no me siento bien y luego mi cuerpo se resiente. 
Entonces dirías que ese sería uno de los aprendizajes derivados del proceso de cáncer… 
¡Y tanto! Muchísimo, pero me hicieron falta dos veces... En la primera no acabé de aprender todo lo que tenía que aprender. 
¿Cómo se inició el tema del diagnóstico?
Para mí fue de golpe, no me lo esperaba. Aunque fue un aprendizaje muy importante, necesité una segunda para darme cuenta, tropecé dos veces con la misma piedra… 
Te tengo que explicar todo mi antecedente para que se entienda cómo fue... 
Soy feliz, y he sido feliz de pequeña, pero... no he sido completamente feliz. Desde muy pequeña comencé a llevar gafas de culo botella y me marcó un poquito, los niños se metían conmigo, mi madre era la típica que me decía al hacerme una foto “Nena quítate las gafas que estás muy fea”, cosas típicas que dicen las madres pero que parecen tonterías pero la autoestima te baja. Yo aún lo tengo ahí un poquito, aunque ahora lo recuerdo con gracia, realmente me marcó. Luego, cuando me hice más mayor, entre 5 y 7 años, estaba en un parque donde había un columpio de esos para subirse, yo siempre he sido un poco patosa, me subí y parece que no me cogí bien y resbalé, y me pegué una santa hostia...  Ese día no pasó nada, pero al día siguiente tenía un moratón en la cara muy exagerado y me llevaron de urgencias. Allí vieron que eso no era normal, me empezaron  a hacer pruebas de sangre y determinaron que tenía la enfermedad de von Willebrand, un problema con la coagulación. A partir de ahí, análisis constantes y a mis padres les dijeron “Uy, sobre todo que no se pegue golpes, que no se haga daño que se puede desangrar”... así que me pusieron una plaquita, como los perros…
¿Te sentiste  como un perro…?
A ver no, no me sentía como un perro, pero sí algo rarita. Mi madre tenía que llevar un papel siempre encima conforme tenía esta enfermedad, era bestial…
Esta situación te hacía sentirte diferente a los demás…
Sí, pero eso no fue todo, es la punta del iceberg, a partir de ahí, claro, en mi casa, que ya son pesimistas de nacimiento, donde de lo malo, siempre piensan lo peor. ¿Pues qué pasó?, que me metieron en una burbuja. Tenía a mis padres, mis abuelos y mi bisabuela pendientes, tenía 10 ojos constantemente vigilándome. Eso, generó dentro de mí una impotencia, una rabia…
¿Conseguías revelarte contra eso?
Sí, me revelaba pero ellos tenían las de ganar. Bueno, gracias a eso, conseguí ser muy luchadora y salió de ahí mi carácter. 

Escuchando estas afirmaciones de Vanessa, aprovecho para dar mi opinión vista la tendencia hoy en día a sobreproteger a los niños. Creo que es importante el verlos como un individuo que se merece el vivir sus propias experiencias e impedir ciertas vivencias no les ayuda, muy al contrario, les genera inseguridades y falta de recursos personales para empoderarse en su propia vida de adultos. Los niños merecen todo el amor de sus padres pero el exceso de protección los deja indefensos ante la vida, dejemos que se caigan y se levanten por sí mismos, tendrán suficiente al saber que estamos ahí, a su lado. Enseñémosles, no lo hagamos nosotros. Amar no es asumir lo del otro, sino enseñar, acompañar y aceptar. 

¿Cómo fue tu adolescencia? 
Mi adolescencia fue terrible, la recuerdo fatal, en ocasiones he comentado esto con mi marido y mi familia. Me acuerdo cuando íbamos al camping en el coche como iba todo el camino con mis cascos llorando mientras pensaba en cosas como… "que me iba a quedar ciega, que podíamos tener un accidente", todo negativo, una bola de mierda que tenía ahí dentro que no veas... De esto, me he dado cuenta con el tiempo, y como me marcó pero también como me ayudó a formar el carácter, que he tenido y me ha ayudado mucho a combatir la enfermedad. Yo creo que fue el proceso que tenía que vivir. A los 15 años conocí a Óscar, mi marido, una persona todo lo contrario a nosotros, super positiva y él me ha ayudado mucho. Yo era super negativa, como me habían enseñado mis padres y comencé a salir con Óscar y partir de ahí, comencé a pensar de manera diferente. Yo ahora soy una persona que no tiene nada que ver con la anterior, antes era pesimista y ahora soy super positiva, soy realista también y eso ayuda mucho. 
¿Cómo siguieron los acontecimientos?
Un año antes del primer diagnóstico a los 25 años, me casé y el año anterior estuve todo ese año preocupada por mi abuelo, que estaba delicado de los pulmones.  Mi mayor prioridad o preocupación era que mi abuelo no se muriera antes de la boda. Él no estaba enfermo pero yo tenía una sensación... Inconscientemente lo pensaba, pues lo quería mucho, era como un padre para mí. Tenía esa preocupación todos esos meses, y entre el estrés de la boda y el trabajo... Trabajaba de peluquera y trabajaba muchas horas… Con todo eso, pasé muchos nervios. Llega el día de la boda, todo va bien, todo muy bonito, todo perfecto. Julio, me voy de vacaciones. Septiembre, comienzo a trabajar. Mi abuelo sigue bien, tenía aún la preocupación pero ya no era tan intensa.  ¿Pero qué pasó?...que me comencé a estresar con la limpieza de la casa. 
Así que te tenías que estresar por cualquier cosa… 
Sí, eso parece... Cogí una obsesión por limpiar, cuando el piso era nuevo y no estábamos en todo el día. Estaba fatal…Por otro lado, decidí que no quería seguir de peluquera y dedicarme a trabajos administrativos. No porque no me gustara, me encanta, pero los horarios y condiciones no me gustaban. Así que hablé con mi jefa y me prepararon los papeles del paro. Dentro de este contexto, me sale un bulto en el pecho. Anteriormente había tenido otro y no fué nada, era de grasa. Tengo el pecho fibroquístico y por lo visto es habitual. Pues a los 25 años, en medio del proceso de preparar el paro, me sale el otro. Y pensé “mira otro igual”. Me fuí a la mutua y me hicieron el protocolo, ecografía y punción, lo que se hacía habitualmente. Recuerdo que el día que tenía que recoger las pruebas había ido también a recoger las fotos de la boda. Me acordaré toda mi vida, iba con todas mis fotos y un póster gigante que nos habían regalado, tan tranquila a buscar los resultados. Cuando los tuve, la curiosidad te puede, abrí el sobre, lo miré, lo leí y dije… ”Esto no puede ser” Ponía que tenía células malignas, pensé… ”esto es muy gordo”... Estaba yo sola, en ningún momento me había planteado que me pudiera pasar a mí, no sabía ni siquiera qué era eso del cáncer a mis 25 años, recién casada... Me quedé en shock. Sufría por como se lo diría a mis padres y a mi marido, no me preocupaba qué me pudiera pasar a mí, sino… ”Cómo se lo digo”. Cogí la moto llorando todo el camino y me fuí a casa y seguí llorando. Cuando reaccioné me fuí a casa de mis padres y se lo dije y después a mi marido. Por la tarde fuí al médico y estaba alucinado, no se lo creía y estuvo revisando las pruebas. Tras confirmarlo, me explicó el protocolo a seguir y como es habitual, me dijo que hasta que no estuviera dentro de quirófano no sabría si me quitaría el pecho o no. Todo fué muy rápido, al día siguiente pruebas preoperatorias y en 3 dias me operan. Me operaron el 20 de diciembre en plena navidad. Todo fue muy bien pues el tumor estaba localizado con lo que solo me quitaron la parte afectada y los ganglios de la mama derecha. Estaba contenta y aunque mis padres no querían hacer nada, yo sí que quise, iba a todas partes con los drenajes, la mar de chula, estaba yo más animada que ellos. 
Estabas tranquila en ese momento, cuando te operaron… 
Estaba acojonada…. Lo que sí recuerdo fue el momento al despertar de la anestesia, puse corriendo las manos en mi pecho para ver si me habían quitado la teta o no... Suspiré al ver que seguía ahí.  
Uno de los peores tragos que pasa una persona diagnosticada es la incertidumbre de qué pasará en quirófano ante este tipo de operaciones que no sabes con certeza qué es lo que van a encontrar, ni las consecuencias de la cirugía. 
Y tu pareja ¿cómo llevó el proceso? 
Óscar es una persona que es muy abierto con la gente pero en tema sentimientos se lo guarda todo, fue bastante complicado, porque mis amigos me decían “por más que queremos que hable, no hay manera... se encierra en él mismo”. Claro, yo no lo podía ayudar, bastante tenía yo, que estaba englobada, era como si no fuera conmigo, estaba como en un sueño... 
¿Cómo siguió el proceso? 
Pasaron las navidades, todo iba bien... y nada… casi no podía mover el brazo debido a la cicatriz de la axila y no me dieron fisioterapia. Me dijeron a partir de ahora para mover el brazo te dibujas una raya en la pared y cada día vas caminando con los dedos de la mano hacia arriba.  
Me sorprende que yendo de pago como ibas no tuvieras servicio de fisioterapia… 
En esa época no, hace 14 años no habían los servicios que hay ahora. En cuestión de poco tiempo las cosas han cambiado muchísimo.Mi cirujano me aconsejo que me traspasara de la mutua al Hospital de Sant Pablo.  Me tocó una oncóloga que era un hueso, nada humana, buena doctora pero un hueso. El pronóstico estaba muy bien, el tumor estaba muy localizado y no había metástasis en ningún ganglio pero por prevención al ser tan joven siguieron protocolo de 6 sesiones de quimio y 30 y pico de radio.  En el momento de comenzar la quimio, le pregunté qué efectos iba a tener y si si se me iba a caer el pelo, y la tía de su madre me dice… ”de hoy para mañana”... Me entró un trauma que para que... ”pero qué me estás diciendo…¿que hoy tengo pelo y mañana voy a estar calva?” 
Así que lo del pelo te afectó mucho…
En ese momento sí... Yo no sabía ni de lo que me estaban hablando... No entendí que me dijera que se me caería de un día para otro... Mentira, tardó como 15 días... Cuando se me empezó a caer mucho, cogí la máquina y me rapé. Me compŕe una peluca la mar de chula, sintética, con un pelazo que te cagas... y nada, me puse la peluca. 
¿Seguías trabajando  mientras hacías tratamiento?
La primera vez no trabajaba porque estaba en paro. Pasé todo el proceso sin trabajar pero me apunté a un curso de administrativa. 
Y te veías con energía… 
Al principio me costó un poco, pero lo pude ir haciendo, sé que me perdí cosas porque mi capacidad de concentración no era la misma y mi capacidad de retención tampoco, pero lo hice y me fue muy bien, me distraje mucho.
Bueno, así pasamos la quimio, cuando me tenían que pinchar era lo peor…
Porque a ti no te pusieron ni porth-a-cath ni el picc… 
A mi nada y si había algo, no me informaron... y me dejaron las venas hechas una mierda, las tengo llenas de callos... Cada vez que me tenían que poner la vía era un drama, en esa época era muy diferente.
¿Cómo llevabas el tema estético? 
Pues yo no me miraba en el espejo. Me miraba pero no me miraba, sabes eso que te pones delante del espejo y no te miras. Me miraba pero no me miraba con detalle. El tema de la cicatriz lo llevé muy bien, no me costó aceptar. Sí que me afectó en las relaciones con mi marido, no solo por los efectos de la quimio, sino porque físicamente no me veía bien. En esos momentos, no tenía ganas de nada, solo quería estar con mis cosas. Sobretodo, los primeros meses, estaba muy incómoda. Tenía ganas de hacer cosas pero no cosas íntimas. Yo me veía la más horrible del mundo, Óscar no lo veía así, siempre ha sido muy cariñoso. La primera vez de intimidad me costó mucho, el mostrarme. Luego, ya está. Por suerte mi marido me apoyó mucho en todo el proceso y fue muy comprensivo.

Aquí muestra la individualidad de cada mujer. En mi caso, un día recien llegada del hospital cogí y me desnudé, fue un paso, pues me había quedado muy flaca, muy poca cosa y tenía una enorme cicatriz en todo mi abdomen. Me planté delante del espejo y me miré. Fue un shock pues no acababa de reconocer a esa mujer que tenía ahí delante. Pero fue algo muy especial, aún así, me sentí como la más bonita y me hice una promesa, que jamás me dejaría de querer, porque yo no solo era eso, sino muchas más cosas. Sentí que nunca me había mirado de esa manera, y que como explica Vanessa, llevaba un tiempo huyendo de mirar a la verdadera Conchi.  
Óscar y Vanessa

Ya que hemos retomado el tema de la pareja, me gustaría me contaras ¿Cómo lo llevasteis vosotros? 
El tratamiento es un tema complicado tanto emocional como físico, y si tú no sabes cómo llevarlo, para la persona que tienes al lado, es difícil. Tú estás en constante cambio, y eso, o te refuerza o te separa. En nuestro caso, nos reforzó muchísimo. Recuerdo que antes del diagnóstico los dos éramos bastante celosos el uno del otro, por miedo a perder a esa persona. Comenzamos la relación muy jóvenes a los 15 años y teníamos celos y eso, a raíz del proceso, desapareció. Supongo que priorizamos otras cosas, todo eso te reafirma la relación y las tonterías que teníamos de los celos se acabaron. Imagino que nos dimos cuenta que si estábamos juntos con todo eso, ya no nos íbamos a separar, que estábamos bien y realmente nos queríamos. 
Tras el tratamiento, una vez finalizada esa etapa ¿cómo lo llevaste?
Cuando terminé el tratamiento, comencé a hacer prácticas del curso y enseguida me puse a trabajar, vida normal.Los que más me han apoyado en todo el proceso fueron siempre mi familia y mi marido, los amigos estaban ahí, pero no de la manera que yo necesitaba. En el proceso ves quien realmente está y quién no, y yo la verdad, lo he tenido pero no como los he necesitado. Es complicado, yo soy de una manera y ellos de otra. Les agradezco mucho todo lo que han hecho pero hubieron momentos que los eché a faltar. Hubieron momentos en los que hubiera necesitado una persona con la que hablar del tema y sentirme comprendida. Quizás es que yo no tuve a nadie con quien hablar del tema y que hubiera pasado antes por lo mismo que yo. Con el tiempo me he dado cuenta que es muy necesario, mis amigos no sabían como gestionar este momento. El verano para mí fue duro, comencé a ir a la playa y no tenía pelo. El camping donde solía veranear, es como un pueblo, todo el mundo sabía qué me pasaba y me pegaba unos berrinches cuando tenía que ir a la playa... Para mí eso fue difícil, porque no lo podía disimular. Además, estaba toda hinchada por la cortisona que me habían dado con el tratamiento. Y no me sentía muy a gusto conmigo misma. Pero también es verdad que le puse un par y el primer día que fuí a la playa, me quité el pañuelo, me quité la parte de arriba, me metí en el agua y hala, se acabó. La gente primero me miraba pero luego se acostumbraron. Y ya se me quitaron las tonterías. Es que pensaba, “¿qué hago? ¿me quedo sin ir a la playa?”... pues le eché valor y quise seguir con la misma vida que tenía antes. En ese primer periodo tras el tratamiento, tenía revisiones cada 6 meses y era un acojono constante, mucho miedo de volver a enfermar, aunque debido a la desinformación, uno de los miedos más grandes por los que pasé durante todo el proceso era “Si podía volver a ser como antes”, no a nivel emocional, porque ya sabía que no, pero a nivel físico no sabía si podía hacer vida normal. Por suerte, y porque he sido muy cabezona, me apunté al gimnasio. Nunca había ido a uno, y fue uno de los cambios que introduje al día a día. Como ya había empezado a trabajar, iba a primera hora de la mañana, y fui capaz de madrugar e ir a hacer piscina. Fue un esfuerzo grande pues me gusta dormir pero mi cuerpo me lo agradeció. Gané mucha más flexibilidad en el brazo, mi cuerpo se sentía mejor y eliminaba más toxinas. Con el tiempo, al cabo de un año comencé a hacer otro tipo de ejercicio que no fuera sólo piscina.  Lo único que eché de menos era el no haber hecho fisioterapia y a alguien con quien hablar del tema. Que me pudieran decir, “oye, tranquila que esto es normal, haz esto, mejor haz lo otro”. En mi entorno no había nadie que lo hubiera pasado. 
Entonces, todo iba bien hasta… 
Pues que volví a obsesionarme con otro tema. Me casé con la idea de, bueno, lo que me habían enseñado “te casas y formas una familia”. Pensé 25 años, me caso y en un par de años tengo hijos. En ese momento era lo que yo quería, porque era lo que me habían enseñado. No pensaba que había nada más. Con el tema de los tratamientos te tienes que esperar unos años, afecta a tu fertilidad y en los primeros años tienes más riesgo de recaída y como pensaban que mi cáncer era hormonal me pusieron un diu para evitarlo. Empezó a pasar el tiempo, y en mi entorno los amigos se casaron y comenzaron a tener hijos y yo eso lo llevé muy mal. Para mí era doloroso porque en ese momento yo no podía tener. Tenía una proyección de mi vida y no podía tener lo que quería. Aunque daba gracias por estar bien y valoraba mucho más las cosas, tenía un vacío, yo quería ser madre y los médicos no me dejaban. Me dolía tanto, que no podía ver a mis amigos con su bebé. En esta situación, me planteé que cuando hiciera 4 años les diría a los médicos que quería ser madre. Dicho y hecho. Hablé con mi marido, hablé con los médicos y me dieron carta blanca. Incluso me hicieron unas pruebas que me miraron de arriba a abajo para descartar que tuviera nada, y todo bien. Era tal la obsesión que tenía con ese tema que cada vez que me venía la regla era un drama. Enseguida, comencé con mi pareja a hacernos pruebas de fertilidad y todo estaba bien. Y no me quedaba... Por el estrés o porque no tenía que ser. Dentro de este proceso, me sale otro bulto en la mama izquierda. Y mi cabeza pensó, esto no es nada, la próxima regla se me habrá ido, pero cada vez se hacía más grande. Una noche mi intuición desde un sueño me dijo “vete al médico ya” y al día siguiente me fuí de urgencias, entré de nuevo en pruebas.En esa época, ya iba al consejo genético donde me estaban estudiando el historial familiar, por ahí me enteré que todas las primas de mi padre habían sido operadas de cáncer de mama, y mi abuela murió de cáncer de ovario, entonces nos dijeron que había predisposición genética, en ese momento yo ya tenía el tumor y estaba esperando las pruebas y la misma doctora del consejo genético al comentarle, me exploró y me dijo que efectivamente, parecía que fuera malo y que no pintaba bien. Ahí comenzó de nuevo todo el proceso pero esta vez con metástasis en un ganglio y en la columna, en la L4, lo que me llevó a hacer una quimio más larga y más fuerte y un chorrón de sesiones de radio tanto en el pecho como en la columna. La suerte en mi caso, en la metástasis del hueso es que en vez comérselo, creaba más hueso y no tenía riesgo de ruptura, además de ser muy pequeño.  El primer diagnóstico fue malo, pero el segundo fue mucho peor porque pensé que no me iba a pasar en la vida. El médico que me operó como tenía 25 años se pensó que era hormonal y les dijo a mis padres “mira esto ha sido una lotería, os ha pasado ahora pero no tiene porque volver a pasar” y yo me quedé con eso.  
¿Qué diferencias encontraste de la primera a la segunda vez?
El tema quimio por ejemplo, estaba en el hospital Sant Pau de Barcelona y la primera vez era en el hospital antiguo y la sala donde la daban daba miedo, los sillones eran muy incómodos, el box era una cortina y estabas ahí abandonada. La segunda era en el hospital nuevo y el espacio era muchísimo más bonito y alegre, las enfermeras eran un sol, la primera vez también pero en esta, tenías la sensación de que te cuidaban más, era todo más agradable. La primera vez, estuve un año sin trabajar y aproveché para estudiar y hacer algunas cositas mientras me recuperaba. En la segunda vez, todo el proceso lo pasé trabajando, estaba como administrativa dentro del departamento de rrhh. Prefería ir y sentirme útil que estar todo el día en casa. Así no me acordaba de los dolores, ni le daba vueltas a la cabeza, me ayudó bastante el mantenerme activa. 
Entre todo esto, la primera vez no se me fue la regla, te dicen que te puedes quedar estéril, la segunda sí pero al final del ciclo de la quimio y al terminar me volvio a venir la regla, igual que te comienza a crecer el pelo. Como antes estábamos buscando ser papás, el diu me lo había quitado y seguía sin, y en medio de la radio, me quedé preñada. En medio de todo el proceso. Para mí en ese momento, fue una ayuda muy grande, tuve un berrinche que no veas, pero fue un alivio pues vimos que podríamos ser padres, que no había ningún problema en ninguno de nosotros, y podíamos tener hijos. Este tema yo lo llevaba muy mal y en vez hundirme, me ayudó a echar para adelante. Pensaba “hostia, sí que puedo” y me dio fuerza. Ante los posibles efectos sobre el feto de salir con alguna malformación o enfermedad debido a los tratamientos, fuimos realistas y tomamos la decisión de no tenerlo. Total, que no tuve un aborto natural, sino que me lo tuvieron que provocar. 
¿Y cómo llevaste el tema del aborto? 
Pues lo cierto que lo llevé muy bien, porque sabía que era lo que tenía que hacer. En el primer momento, un llanto que no veas pero a la vez alivio. Me dio fuerzas. El aborto, fue una cosa más, fue parte del proceso de sanación, no me ha marcado especialmente. En ese momento que salía del hospital tras el aborto y fumaba, porque no dejé de fumar en todo el proceso, aunque no fumaba mucho, era un poco de rebeldía, estaba convencida de que el fumar no era la causa de mi enfermedad. Era peor la alimentación que llevaba y mi forma de gestionar mis sentimientos y por eso, seguí fumando. Justo ese día, después del aborto, me fumé el último cigarro y me prometí que me iba a cuidar y mi vida iba a cambiar. Después de la segunda vez, pensé... “a ver, que te ha pasado dos veces ya, ahí hay un problema, aquí hay algo que no estás gestionando bien, has hecho cambios, pero no los suficientes”. Salí de ahí, y dejé de fumar. Comencé a ir a una dietista, le conté mi caso y comencé a tomar complementos vitamínicos para ayudar con el tema de la quimio y me hizo una dieta en relación al cáncer. Y me dijo muchísimas cosas que yo desconocía que no eran buenas para la salud. También fuí al psicólogo por el tema de los niños. En ese momento, tenía un cacao mental importante. Tras lo vivido me dí cuenta que quizás no era lo que yo quería. En el momento que estuve embarazada y decidí no tenerlo, me planteé otras cosas. También al ver a mis amigos llenos de hijos ví lo que suponía el ser madre y pensé “uy, estoy muy bien así”. Y Óscar sacado el tema, quería tener hijos más por mí que por él. Cuando comencé a ir al psicólogo me fue muy bien y de los niños, al final es de lo que menos hablamos. Estuve hablando de muchos procesos que no era consciente, tema mi suegra, que siempre me ha dado muchísimos problemas.  Mi suegra siempre ha sido una persona muy víctima, ella siempre tiene todos los problemas del mundo y tú ninguno, siempre te monta unos pollos increíbles. Y en vez de animarme, me machacaba más y salía peor de lo que había entrado, además se inventaba cosas, es su carácter, no es que lo haga intencionadamente, no sabe vivir de otra manera. Al respecto, la psicóloga me dijo “las personas tóxicas las tienes que sacar de tu vida” y yo pensé, "es que es mi suegra, ¿Qué hago con esto?" y llegué a la determinación de ella o yo, cuando la veía y comenzaba, le cambiaba de tema y al no haber manera, me daba la vuelta y me iba. La dejaba con la palabra en la boca. Al principio me supo muy mal, pero funcionó y me quité un peso increíble. El tema de mis padres, me llevo muy bien pero también me engancho mucho con ellos, y en un principio, sentía que debía ser como me habían educado pero yo no me sentía así, no quería ser así. Yo hacía inconscientemente muchas cosas que veía en ellos y no me gustaban. Como anécdota, me acuerdo que cuando pedí hora en la mutua para ir al psicólogo me mandaron al psiquiatra y lo bueno es que al llegar era un médico con unas rastas largas, muy moderno y flipé, no me imaginaba que pudiera ser así de guay. Lo primero que le dije fue “yo no quiero medicarme”, sino lo que necesitaba era hablar y que me ayudaran a gestionar las cosas de otra manera. Cuando comencé la terapia, iba una vez a la semana y la psicóloga me dio muchas pautas para superar el miedo a recaer y pensar todo lo que me había pasado y me estaba pasando; me enseñó a detener los pensamientos negativos y cambiarlos por positivos; me daba fotocopias de libros para leer, información que yo no conocía y me ayudó muchísimo. Como yo no quería tomar medicamentos me ofreció tomar flores de bach y comencé a tomarlas.Llegó un momento que me subió tanto la autoestima que era yo, yo y yo, había un punto de egoísmo, me fui al otro extremo. En esos momentos necesitaba mi espacio e irme a mi bola sin decir nada y eso tanto mis padres como mi pareja lo llevaban mal. Tuve que hablar con ellos y explicarles que necesitaba un espacio  para pensar y estar sola. Poquito a poco, necesité menos ese espacio, dejé de aislarme de la gente y comencé a compartir más. 
Y ahora, ¿en qué momento de tu vida estás? 
Ahora sigo intentando dedicarme un espacio cada semana porque lo necesito y cuando no puedo hacerlo es que no vamos bien. A veces es dar un paseo, o simplemente, leer un libro en casa tranquila. Por otro lado, me siento muy feliz, creo que eso es muy importante. Del proceso del cáncer casi ni me acuerdo, sólo me acuerdo cuando me toca hacerme las pruebas. A nivel laboral contenta, con mucho trabajo, con un poquito de estrés. En temas de salud ahora mismo, tengo un poco de incertidumbre pues estoy esperando una operación de prevención por el tema genético, tengo una alteración genética llamada BRCA1. Me van a quitar los ovarios y las trompas de falopio con lo cual me voy a enfrentar a mis 39 años, a una menopausia precoz.   
¿Te preocupa?
Más que la intervención me preocupa cómo me sentiré después y las consecuencias que esto pueda llevar, pero ya lo iré viendo. 
Para ir terminando, podrías hacer una síntesis y explicar ¿Cuáles fueron los momentos más duros dentro del proceso y los más positivos?
Tanto en la primera como en la segunda vez, el momento más duro fue comunicárselo a mi familia, el miedo a no saber a qué me enfrentaba, el cambio físico, lo lleve muy mal.Cosas positivas... Me he conocido a mi misma, he aprendido a quererme muchísimo más, aprecio mucho más todo lo que tengo alrededor, lo que consigo y el día a día, lo puedo disfrutar de otra manera, y soy mejor persona.
A una persona que acaban de diagnosticar, ante la incertidumbre en la que se encuentra ¿qué le dirías? 
Cada caso es un mundo, pero siempre que me he encontrado con algún caso cercano, lo que hago es… ”este es mi teléfono, si te apetece o necesitas, vamos a tomar un café y charlamos” porque pienso que la persona diagnosticada tiene muchísimos miedos que nadie le puede resolver, sólo le puede entender una persona que haya pasado por lo mismo, yo no tuve esa suerte, pero es importante. ¿Qué le diría? A parte de ayudarla en todo lo que pueda, “calma, poco a poco, paciencia sobretodo, y quiérete mucho, permítete llorar, permítete todo” Es lo más importante, quererse y no es tan fácil. Yo en el primero me repetía, “porqué yo y porqué yo” y al final me dí cuenta que era una experiencia que debía pasar para hacer el cambio. A veces es la única manera de evolucionar, yo te digo una cosa, lo he pasado muy mal pero no lo cambio. 

Gracias Vanessa




Conchi Gil

Autora de Cáncer experience